28 de noviembre de 2007

Entrevista a Rodolfo Cerrón Palomino

Profesor del Departamento de Humanidades / Especialista en Lenguas Andinas
“El trabajo de un lingüista tiene que ser descriptivo, libre de toda valoración subjetiva”
¿Se presta suficiente atención a la reivindicación idiomática?
En muchas esferas del país se advierte intentos por revalorar la cultura andina, especialmente cuando se trata de sus manifestaciones tangibles, como la textilería, la música, la danza, etc. La lengua, en cambio, más íntimamente ligada al ser, es la más propensa a provocar adhesiones o rechazos, constituyéndose en objeto de discriminación y exclusión por parte de quienes se sienten ajenos o extraños a ella. Los intentos de reivindicación idiomática registrados a partir del último tercio del siglo pasado han quedado, en el mejor de los casos, en el terreno de las buenas intenciones, al faltar una decisión política por redefinir el carácter de la sociedad peruana, reconociéndose como plurilingüe y multicultural, y no sólo en el papel, como hasta ahora ocurre.
¿Por qué una variedad lingüística se impone sobre otra como norma “culta”?
La idea de una norma “culta”, adjetivo que ya conlleva una carga ideológica de carácter etnocéntrico, es consustancial al registro escrito de una lengua, y por consiguiente, nace dentro de las sociedades letradas. Sin embargo, una lengua es más que su manifestación escrita, pues ella se actualiza a través de otros registros, igualmente importantes y no menos funcionales. En tal sentido, una lengua posee distintas normas, todas ellas relativas en el tiempo y en el espacio, aun cuando carezca de registro escrito. La imposición de una norma sobre otra obedece a razones extralingüísticas, particularmente de orden social, político y económico: por lo general, es la variedad de los grupos de poder la que se erige en norma del “buen decir”. Constituida de esta manera en la variedad por excelencia, ella deviene automáticamente en variedad que, en virtud del poder que detentan sus hablantes, oprime y excluye a las otras formas de habla. La situación se torna más crítica allí donde no solamente hay jerarquizaciones en las formas de habla dentro de una misma lengua, sino también ordenamientos desiguales entre las distintas lenguas en sociedades plurilingües como la peruana. En contextos como el nuestro, los hablantes de lengua indígena no sólo enfrentan el rechazo de su lengua nativa, sino también el de su castellano aprendido en condiciones siempre desfavorables y discriminatorias.
¿La labor del lingüista debe ser descriptiva o prescriptiva?
El trabajo de un lingüista tiene que ser descriptivo, libre de toda valoración subjetiva, antes que normativo. No faltan quienes, al estudiar una lengua, sacrifican esta en favor de modelos en boga, tomando su objeto de estudio no como un fin en sí mismo, sino únicamente como un medio. Solamente cuando se cuenta con gramáticas descriptivas en el sentido mencionado puede procederse con la normalización de una lengua, siempre y cuando haya un verdadero intento por dotarla de registros de usos más amplios y funcionales en el marco de un proyecto de reivindicación idiomática dentro de una sociedad plurilingüe.
¿Qué amenazas cree que enfrenta la diversidad lingüística en el Perú?
La diversidad lingüística, que debe entenderse como una riqueza cultural y no un problema, enfrenta, desde tiempos de la Colonia y quizás desde antes, el fenómeno de extinción idiomática que amenaza a unas lenguas más que a otras, como está ocurriendo en muchas latitudes, allí donde hay situaciones de diglosia. Discriminadas y debilitadas en su uso, las lenguas ancestrales pierden vigencia y van camino de la extinción, arrinconadas cual instrumentos anquilosados e inservibles, creando además, entre sus hablantes, situaciones de vergüenza idiomática. En medio de un contexto tal, lo que ocurre generalmente es la ruptura de su transmisión de padres a hijos, camino seguro de su extinción en el curso de pocas generaciones. Lo que debiera recordarse es que la muerte de una lengua significa no sólo su silenciamiento, sino también, lo que es peor, la pérdida irreversible de toda la cultura que la subyace y, consiguientemente, el empobrecimiento cognitivo y espiritual de la sociedad que la forjó.
Fuente: Página web de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Entrevistas

1 comentario:

Anónimo dijo...

El linguista debe ser desprejuiciado y objetivo. El profesor Cerrón es la prueba viviente de un peruanista que ha forjado ambas virtudes.

Sigue posteando, Joel. Me gusta mucho tu página.

Saludos

Ernesto

Linguistics blog

Página web oficial: http://www.linguisticsblog.tk/
Correo electrónico: jzavalat@pucp.edu.pe
Todos los derechos reservados. LIMA, 2011.
© JOEL ARMANDO ZAVALA TOVAR, 2011.

蒂桑爱乔尔 Sāng dì ài Qiáo ěr