19 de septiembre de 2008
The Linguists. A very Foreign Language Film.
Fonemas campa (arawak)
Instituto Lingüístico de Verano
(Traducción al español de Joel Armando Zavala Tovar, UNMSM)
0. Introducción
1. Formación de fonemas
2. Rasgos prosódicos
3. Distribución de fonemas
0. El campa, hablado en el oriente central del Perú, ha sido clasificado con el largo y muy amplio grupo lingüístico Arawak y se encuentra relacionado estrechamente con el machiguenga, cuestión que es bien conocida y generalmente aceptada entre los peruanos. Su relación con el Amuesha, una tribu vecina, no es evidente, aunque este último también es considerado por algunos como perteneciente a la misma familia de lenguas indígenas. La familia incluye también ciertas tribus de Bolivia y Paraguay.1
De acuerdo al último censo peruano (1940) la lengua Campa es hablada por 33, 000 indígenas quienes están escasamente dispersos en el Alto Ucayali, región de la Cuenca Amazónica.
Esta descripción está basada en el material acopiado de un informante, Alfonso, quien vive en Shirintiari, una comunidad en el Río Tambo del oriente del Perú. Parte de ese material ha sido comprobado con hablantes de otros dialectos de la lengua; numerosos dialectos han sido observados, pero están más allá del alcance de este artículo.2
1. La lengua campa tiene quince fonemas consonánticos (no silábicos) y cuatro fonemas vocálicos (silábicos). Esos son: /p, t, ty, k, c, č, m, n, ñ, v, š, r, y, h/ y /i, e, a, o/. Tentativamente consideramos un fonema de acento /´/ (véase 2.).
1.1. Los no silábicos son clasificados como oclusivos, africados, nasales, fricativos, vibrantes y semivocales.
Las oclusivas son /p, t, ty, k/: bilabial, alveolar, alveopalatal y velar, respectivamente. Estos sonidos son sordos y ligeramente aspirados. Ejemplos: pitíro cucaracha, tapéca vid, tyápa pollo, kaníri yuca. Tras las nasales sonoras, los sonidos sordos se sonorizan [b, d, dy, g] como en kompiróši [kombiróši] una hoja de palma, nihánta [nihánda] lejos, nišíntyo [nišíndyo] mi hija, kirínka [kirínga] abajo. Sin embargo, en la segunda sílaba de las palabras bisílabas en las que el acento cae en la primera sílaba esta variación no ocurre. Ejemplo: ínki [íŋki] maní, pero nunca [*íngi]. El fonema /ty/ ocurre con mucho menos frecuencia que los otros fonemas de la serie y, excepto por el ejemplo anterior, está limitado a la posición media de palabra. Precedido por /o/ y seguida por /a/, el fonema /k/ se realiza como una labiovelar [kw] como en okakíhi [okwakíhi] cerca.
Las africadas son /c, č/: alveolar y alveopalatal, respectivamente. Al igual que las oclusivas, ellas son sordas y ligeramente aspiradas; pero, a diferencia de las oclusivas, ellas no se convierten en sordas después de nasales. Ejemplos: caráto bolsa de llevar, čaráva especie de pez.
Las nasales son /m, n, ñ/; bilabial, alveolar y alveopalatal. Estos sonidos son siempre sonoros. Ejemplos: kamári diablo, maníro deer, iñáhi su (loro de) cuenta. /n/ antes de /k/ es realizada como una [ŋ] como en inkáni [iŋgáni] lluvia. La /ñ/ es relativamente infrecuente.
Las fricativas son /v, s, š/. El fonema /v/ es sonoro, plano, bilabial como en vacáci carne. La /s/ y la /š/ son sordas, graves, y son alveolar y alveopalatal, respectivamente. Ejemplos: sankári brillante, šánkoro especie de lagartija.
La vibrante alveolar /r/ is sonora como en oriháni pequeño.
Las semivocales son /y, h/. La /y/ es sonora, palatal, como en payánti plátano. La /h/ es sorda, articulado con la lengua en posición para la vocal siguiente, por lo que no puede asignársele un punto de articulación. Ejemplo: níha agua.
1.2. Los fonemas silábicos son /i, e, a, o/. La /i/ es alta cerrada anterior no redondeada; la /e/ es media, cerrada, anterior, no redondeada; la /a/ es baja abierta central no redondeada; la /o/ es media cerrada posterior redondeada. Ejemplos: itíni pie (del hombre), etíni armadillo, mápi piedra, apáro uno.
Antes de las consonantes nasales, tanto /i/ como /e/ tienden a convertirse en más abiertas y laxas. Un cambio similar en el timbre es a veces notable cuando esas vocales aparecen inacentuadas en posición final de palabra, esto es especialmente cierto en el caso de /e/. La /i/ es a veces sorda en posición final de palabra. En el habla ordinaria, no fonológica, la vocoide no silábica [w] se desarrolla entre los dos miembros dl grupo vocal monosilábico /oa/; esto puede explicarse debido a la falta de sincronización completa del redondeamiento de los labios con el movimiento de la lengua dentro de la posición para la emisión de la segunda vocal del grupo. Ejemplo: oarínci [owarínci] rostizado (carne). En la rara secuencia vocálica /ao/, la /o/ tiende a ser elevada a la posición abierta alta como en maóna [maúna] especie de papa.
Precediendo la palabra inicial y siguiendo las vocales de la palabra final hay una notoria pero no fonológica o oclusiva glotal. La frecuencia de aparación de este caso en el continuum puede ser adecuadamente apreciado sólo teniendo en cuenta el hecho de que en Campa todas las palabras terminan en sílabas abiertas y que una proporción considerable de ellas también comienzan con una vocal.
2. Considerablemente más investigaciones serán necesarias para entender adecuadamente los rasgos prosódicos de la lengua y así estar en condiciones de hacer una descripción fiable de ellos. Unas pocas características generales del acento y la entonación son señaladas aquí.
El acento tiende a caer sobre la penúltima sílaba, pero hasta ahora no se ha encontrado ninguna regla que tome en cuenta las numerosas excepciones. El acento es marcado por /´/ en nuestra presente transcripción fonológica.
Considerando que el acento resultara ser fonológico, hay pocos indicios de que el tono y la cantidad nos prueben algo al respecto, salvo en el nivel entonacional.
La cuestión es explicada generalmente por una rasgo entonacional del levantamiento de la voz al final de la pronunciación. En la narración ordinaria la voz cae ligeramente al final de la oración. Un rasgo entonacional muy pronunciado es la elevación de la voz de una o dos frases enteras para expresar desaprobación o sorpresa. Los hombres a veces pronuncian estas frases en falsete. Cuando se habla a una persona a distancia, pocas oraciones son empleadas con un elevamiento rítmico y bajamiento tonal.
3. Las sílabas pueden consistir de una o dos vocales, de una o dos ‘vocales precedidas por una consonante, de una vocal seguida por una consonante y de una o dos vocales precedidas y seguidas por una consonante. La siguiente selección de palabras ilustra las ocurrencias y limitaciones de esos siete patrones silábicos en las posiciones inicial, media y final de palabra. La división silábica (no fonológica) es indicada por un punto bajo.
Inicio de palabra: V ó.na agujero; VV oa.rín.ci rostizada (carne); CV na.má.te (Yo) nado; CVV pói.se.ro enciéndelo; VC on.kí.ro ratón; CVC nom.pa.ko.tém.pi te mostraré; CVVC šién.ti mosca dragón.
Medio de palabra: VV no.ai.té.ro lo colocaré; CV po.kí.te ¡cocínalo!; CVV na.vea.pá.ha llegué; VC o.án.ci limpiando (de tierra); CVC ni.šin.tyo mi hija; CVVC no.pion. ká.ka tengo fiebre.
Final de palabra: VV i.ro.ái él nos mata, CV no.há.te voy; CVV non.ki.ca.ta.héa me vestiré.
Las raíces simples constan de una, dos, tres y ocasionalmente de cuatro sílabas. Hay también raíces compuestas y reduplicadas. Los morfemas afijos son generalmente monosilábicos, aunque algunos pocos bisilábicos han sido identificados. Ciertos morfemas, sin embargo, consisten únicamente de una sola vocal o consonante y constituyen ellos solos la parte del margen o núcleo de la sílaba. Por esta y otras razones el morfema y los límites silábicos no coinciden con frecuencia.
Una palabra puede estar compuesta de un morfema, de una sílaba o de hasta ocho o nueve sílabas y, posiblemente, más. Representativo de los dos extremos son las palabras té no y no.pan.ki. hei.tai.ta.na.ké.ro lejos de aquí, en el pasado remoto, nosotros (exclusivo), plantado (frijoles).
Los morfemas son: no- prefijo de la primera persona singular; panki- verbo principal plantar (frijoles); -hei colectivizador denotando el sujeto en compañía con otros pero excluyendo a la persona que habla; -tai locativo que indica que la acción tuvo lugar lejos del hablante; -t…e (morfema discontinuo) verbalizador; -an- infijo que indica que la acción se realizó en el tiempo pasado; -ak- indicador de aspecto perfectivo, necesariamente presenta antes el morfema que puede ser empleado; -ro substituye el objeto directo del verbo.
Cualquiera de los fonemas vocálicos puedes aparecer en todas las posiciones de la sílaba o palabra. Cualquiera de ellos constituye el núcleo silábico de la sílaba y puede funcionar también, independientemente, como una sílaba completa en posición inicial de palabra. Para que suceda esto, en muchos casos, la vocal es seguida por una sola consonante. Una de las vocales en el patrón silábico CVV debe ser /i/.
Todas las posibles combinaciones teóricas de dos vocales son posibles, excepto /*ae/, incluyendo las combinaciones con vocales idénticas, aunque estas últimas son poco frecuentes. Estas agrupaciones están, con excepción de raros casos, en posición inicial de palabra, siempre monosilábica.
Las agrupaciones de tres vocales son invariantemente ambisilábicas y una de las vocales de dicho grupo debe ser /i/. Las secuencias de más de tres vocales no han sido encontradas. Las agrupaciones de vocales que acabamos de describir son, por ejemplo: /ii, ie, ia, io/: íi su naríz, no.tie.roá.ka estoy arrodillado, pa.rián.ci invierno, nió.te.ro lo sé. /ei, ee, ea, eo/: am.pi.ta.sa.héi.te pescaremos (con anzuelo), na.veé.ro soy capaz, no.yéa yo como, keó.ci hamaca. /ai, aa, ao/: ai.rón.ci abuela, aá.ke.ri capturado (por él), máo.na especie de papa. /oi, oe, oa, oo/: moi.há.ri ebullición, no.min.ca.roém.pi te asustaré, oá.rin.ci rostazida (carne), noo.má.ro mi remo. /e, a, i/: an.ko.ye.ai.té.ro nosotros (dual) iremos a cosecharlo.
Cualquiera de las no silábicas puede aparecer al inicio, medio o final de palabra, pero solo las nasales ocurren al final de sílaba. Ninguno de las no silábicas aparece al medio o final de sílaba. Ellas solo permiten grupos consonánticos de nasal más oclusiva o fricativa. Estos son siempre homorgánicos y ambisilábicos. Ejemplo: /m.p/: nom.pa.ši.té.ro lo cubriré. /n.t/: pi.ši.men.tó.ci escoba. /ñ.ty/: ni.šíñ.tyo mi hija. /n.k/: pan.kó.ci casa. /n.c/: ka.mán.ci frío (en la cabeza). /n.č/: in.čá.to árbol.
17 de septiembre de 2008
Las lenguas del Perú
Hoy 17 de septiembre estuvimos en el Auditorio de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú donde se proyectó el documental Las lenguas del Perú con motivo del IV Encuentro de Derechos Humanos. Memoria y Espacio Público. Este documental presenta una breve historia y descripción de las lenguas que se hablaron y se hablan en el Perú y denuncia la discriminación lingüística que sufren los hablantes de las lenguas indígenas. Los comentarios estuvieron a cargo de la excelente lingüista Virginia Zavala y de Jorge Iván Pérez Silva, ambos profesores de la Sección de Lingüística y Literatura de la PUCP.
16 de septiembre de 2008
"A través de la lengua se discrimina a mucha gente"
Fuente: .Edu. Periódico universitario de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Año 4, nro. 123, edición del 15 al 21 de septiembre de 2008, p. 13.
I Congreso Nacional de Lingüística y Educación "Alfredo Torero Fernández de Córdova".
Tras el origen de las palabras
EL FONDO EDITORIAL DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA ACABA DE PUBLICAR "VOCES DEL ANDE. ENSAYOS SOBRE ONOMÁSTICA ANDINA", UN CONJUNTO DE ESTUDIOS DEL LINGÜISTA RODOLFO CERRÓN-PALOMINO, QUIEN TIRA ABAJO CIERTOS MITOS Y USOS SOBRE ALGUNOS VOCABLOS DE USO COMÚN EN NUESTRO PAÍSPor Gonzalo Galarza Cerf
Rodolfo Cerrón-Palomino es un lingüista que hurga en el origen de las palabras y desentraña el motivo por el cual 'Cuzco' se escribe con 'z' o por qué se designó a uno de los lagos más altos del mundo con el nombre de Titicaca, una labor que lo lleva a internarse durante períodos largos en zonas alejadas: "No hay mayor emoción que llegar a los sitios que aparecen como exóticos e inaccesibles en los documentos", dice. La suya es una lucha contra el tiempo, la falta de registro escrito y la distorsión de los significados.
Cuánto daño les ha hecho el registro occidental a las lenguas aimara y quechua?
Algún daño, porque al distorsionarse la forma se ha conseguido ocultar o borrar el mensaje, el sentido que portaba. Y cada vez se hace más difícil y se presta de refilón a lo que llamamos la etimología popular: empezamos a darle significados que nos parecen más familiares, incluso ya de origen castellano, y todo eso suena mejor, más bonito. Pero la forma conlleva la distorsión del significado.
Al cambiar el origen, se cambia la historia del nombre y se van perdiendo las raíces.
Eso lo discuto en el libro, donde muestro cómo se han ido distorsionando los significados y los mensajes que portaban nombres como 'Cuzco'. Ha sido fatal. Estamos ocultando el legado de los pueblos que crearon tales nombres en su momento y que les dieron un mensaje, un significado. Mi tarea es tratar de rescatar ese significado y hacer un poco de justicia a la lingüística.
Incluso el Inca Garcilaso da como quechuas topónimos aimaras.
Así es. El Inca Garcilaso, incapaz de comprender el significado de los términos aimaras y con el afán de querer demostrar que sí sabía quechua y podía dar cátedra a los historiadores, trata de explicar por el quechua nombres que son típicamente aimaras. Eso es escandaloso. Él lo hacía guiado por esa pasión por lo andino, lo incaico.
Incluso Raúl Porras Barrenechea también cayó en errores...
En su caso, como la mayoría de nuestros historiadores de la época, jamás hizo un esfuerzo serio por conocer las lenguas nativas. Y esto es algo que yo siempre he criticado. Acá siempre se ha practicado una historia de la civilización peruana al margen de la lengua. Porras era uno de los que practicaba eso.
¿Se tomó con desdén?
Es producto de su época, toda la intelectualidad peruana básicamente costeña ha vivido a espaldas de su propia realidad y las lenguas no han servido para nada. Simplemente son adornos y no importaba cómo se escribieran, cómo se pronunciaran.
Uno de los ejemplos del libro es el origen de la palabra 'amauta', la cual se piensa que es quechua.
Muchos de nuestros términos y buena parte de los institucionales del incario son de origen aimara, además de algunos de nuestros peruanismos, como 'jora' o 'carapulca'.
Otra gran creencia es pensar que el aimara proviene de las zonas altiplánicas.Es el mito que persiste hasta la fecha.
Los bolivianos creen que se origina en el Altiplano, que fue la lengua de Tiahuanaco. Son mitos que se han ido desenmascarando a través de la arqueología y la historia.
Aunque algunos los mantienen para politizar el tema...Esos nacionalismos falsos son una realidad. Nunca van a aceptar los intelectuales bolivianos, que no sean realmente serios, estos 'descubrimientos' de las disciplinas sociales --incluida la lingüística-- y persisten en viejos errores. Para mí la actitud boliviana es muy parecida a la actitud cusqueña. Se aferran a mitos y distorsiones que remontan a la Colonia, y no admiten estas revelaciones de la ciencia contemporánea.
¿Antiguamente la lengua no llevaba el nombre de 'quechua'?
Surge por esa necesidad de los españoles de crear un membrete para aludir a la lengua de estos pueblos, e identificarlos socialmente y culturalmente. Primero fue designada como 'quichua', luego 'quechua' y 'aimara'. Las lenguas nunca tienen un nombre propio a menos que sea necesario ponérselo por razones de identificación frente al otro.
¿Hay mucha fantasía de los lingüistas y los poderosos de la época, al punto de que se pierden historias como las del origen del nombre Titicaca?
Incluso más allá del aimara. 'Titi' significaba 'sol' en la lengua puquina, posiblemente la lengua oficial de los primeros incas. 'Qaqa' es 'cerro' o 'peña', entonces era 'peñón del sol'. La tradición dice que en medio de las tinieblas apareció el sol en lo alto de la isla, porque el significado en quechua es 'sierra de plomo'. ¡No tiene ninguna motivación! Uno se pregunta: "¿Cuál es el cerro y dónde está el plomo?".
Porque no solo hay un significado ni un significante, sino un motivo más allá.
Esto es lo que trato de buscar: encontrar el verdadero origen de los términos. Nuestro medio es aún insuficiente y es un terreno basto de aficionados donde cada quien pontifica sin ninguna base. En esta tierra de nadie trato modestamente de enderezar las cosas y llamar la atención para que no se caiga en el facilismo y no se siga en el camino del trabajo del aficionado. En Europa el aficionado no tiene ni voz ni voto. Aquí basta que uno sea quechuahablante para que se le considere autoridad.
¿Qué le fascinó de esta labor para que dejara su sueño de escritor?
Mi anhelo era ser escritor, me desvivía por serlo. Empecé a escribir cuentos y estaba consiguiendo la aprobación de amigos que hoy día son intelectuales serios. Ellos me estimulaban y veían un futuro escritor, pero me fue ganando la lingüística. Tuve la oportunidad de contar con buenos maestros en mi vida universitaria y descubrir mi verdadera vocación. Por eso dejé de lado la vocación de escritor.
Una labor que combina con un trabajo de campo prolongado.
No concibo el lingüista de gabinete encerrado en su oficina. En mi trabajo con lenguas indígenas considero imprescindible tomar contacto con estos pueblos, viajar, estudiarlas en los sitios donde se hablan. Al aimara le dediqué unos diez años cuando fui profesor visitante del Programa de Educación Bilingüe en Puno durante los ochenta y noventa. Uno puede pasarse años tratando de averiguar el significado de un término y la satisfacción al dar con él es enorme. Es la pequeña retribución que uno encuentra.
PERFIL
NOMBRE
Rodolfo Cerrón-Palomino
EDAD
67 años
PROFESIÓN
Lingüista y profesor principal de la PUCP
PUBLICACIONES
"Quechumara: estructuras paralelas del quechua y del aimara" (2008), "El chipaya o la lengua de los hombres del agua" (2006), "Castellano andino" (2003), "Lingüística quechua" (2003) y "Lingüística aimara" (2000)
Comentario: Si comparan esta entrevista y la anterior se darán cuenta que Cerrón-Palomino pone sobre el tapete la discusión sobre la lengua que hablaron los incas, en la entrevista realizada por Peru. 21. no se refirió al puquina, sino al aimara, pero en la presente entrevista nos habla de el puquina como la posible lengua de los incas. De ambas entrevistas se deduce que Cerrón-Palomino asume que "la primera lengua oficial de los incas" fue el puquina, luego el aimara y por último el quechua.
Fuente: http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-09-06/tras-origen-palabras.html, revisado el 16 de setiembre de 2008.
12 de septiembre de 2008
La epistemología en el Perú. Una visión crítica.
Rodolfo Cerrón-Palomino: “Lengua oficial de los incas fue el aimara; luego, el quechua"
A propósito de la publicación del libro Voces del Ande. Ensayos sobre Onomástica Andina de Rodolfo Cerrón-Palomino, reproducimos la entrevista que le realizó el diario Peru.21. Espero que les guste.2 de septiembre de 2008
Linguistics Blog en el Blog Day
Como muchos sabrán, el pasado viernes 29 de agosto se realizó el Blog Day Perú en el Centro de Convenciones del Hotel María Angola en el que se premiaron a los 20 mejores blogs peruanos y a donde fuimos invitados, ya que nos encontrábamos nominados para el área de Ciencia. A propósito de esto, agradecemos a todos nuestros lectores que nos apoyaron con su voto y que nos permitió estar dentro de los tres blogs más votados del área Ciencia, sin embargo, esta vez la suerte no estuvo de nuestra parte, de todos modos, seguiremos mejorando y brindándoles la mejor información sobre lingüística, además de estar preparando un proyecto para un gran cambio en nuestro blog. Así que prepárense. Una vez más, muchas gracias.Primer video: Telúrica TV
Segundo video: Blog Day Perú
25 de agosto de 2008
Proyección y marcación de límite en la computación del acento en español
En el presente artículo les brindamos la traducción al español de Projection and Edge Marking in the Computation of Stress in Spanish de James W. Harris que se encuentra en The Handbook of Phonological Theory. Espero que les sea de provecho. Hagan sus comentarios. Saludos. Para ver la versión digital de The Handbook of Phonological Theory y el artículo en inglés de Harris:The Handbook of Phonological Theory
1 de agosto de 2008
El lenguaje de señas en Youtube
28 de julio de 2008
La lengua de los hombres del agua
Joel Armando Zavala Tovarjoelzavalatovar@hotmail.com
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Resumen
La lengua chipaya o lengua de los hombres del agua es una de las variedades más antiguas de la familia uru-chipaya que ha logrado sobrevivir hasta la actualidad en el altiplano peruano-boliviano gracias a la lealtad de sus hablantes y a los diversos fenómenos históricos ocurridos en su territorio. Esta lengua es un caso único en el ámbito andino, pues, no solo presenta peculiaridades dentro de su sistema lingüístico frente a otras lenguas andinas, sino que experimenta un caso de resistencia lingüística que hace posible la preservación de su lengua, lo que no ocurre con otras lenguas andinas que aún se siguen hablando, pero atraviesan lentos procesos de desplazamiento lingüístico.
En el presente artículo describiremos algunos aspectos básicos y fundamentales de la lengua chipaya o lengua de los hombres del agua. Una primera parte abarcará una breve descripción del espacio chipaya y del pueblo chipaya. En una segunda parte daremos cuenta de la lengua chipaya y sus peculiaridades, por último, describiremos brevemente los estudios realizados en esta lengua y realizaremos un comentario sobre la lengua chipaya.
El espacio chipaya
El pueblo de Santa Ana de Chipaya se encuentra ubicado en la parte oriental de la provincia de Sabaya perteneciente a la jurisdicción de Oruro, Bolivia. Esta provincia ha sido descrita muchas veces como un “paisaje lunar” por ser un terreno salitroso y calcáreo que se encuentra a una altitud promedio de 3, 800 metros sobre el nivel del mar. A pesar de dicha descripción, los chipaya se autodenominan “hombres del agua” qhwa-zh zhoñi para distinguirse de “los hombres secos”, por lo general aimaras, a quienes se les denomina tozha ‘extranjero’. Aunque esta autodenominación resulte no tan obvia en relación con su hábitat natural, es entendida de mejor manera cuando se encuentra explicaciones en la historia de los chipaya donde algunos mitos del origen de los primeros habitantes de la zona aparecieron en el lago Ajllata, cerca al río Lauca de donde fueron desplazados por los aimaras. En documentos de la colonia es posible encontrar referencias que nos dan a entender que el territorio de los chipaya comprendía una zona lacustre que fue desecándose paulatinamente hasta llegar a convertirse en un terreno salitroso, calcáreo que se inunda eventualmente y que representa el estado actual del territorio. Fueron estas condiciones las que hicieron que los chipaya pasen de ser originariamente cazadores y pescadores, al igual que los uros del Titicaca o del Poopó, a precarios ganaderos y agricultores en zonas áridas y desérticas. Los chipayas desplazados por los aimaras no se quedaron contemplando su territorio y resignándose a sus nuevas condiciones sino que, al contrario, desarrollaron sorprendentes estrategias de sobrevivencia. De acuerdo con Nathan Wachtel, «los chipaya construyeron diques y canales, represaron las aguas formando nuevas lagunas y emprendieron una verdadera “revolución agrícola”» (citado por Cerrón-Palomino, 2006a). Con esto podemos entender que los chipaya presentan una economía pobre, precaria y de subsistencia expresada en el aprovechamiento de las tierras a partir de procesos ingeniosos de desalinización que han permitido la siembra de quinua y cañagua en proporción moderada, escasamente suficientes para el autoconsumo, además del mejoramiento de los pastizales por medio del sistema de rotación de tierras inundadas que hace posible la ganadería y cuyos productos excedentes con comercializados.
La lengua de los hombres del agua
El chipaya es una de las variedades sobrevivientes de una de las lenguas más antiguas del altiplano peruano-boliviano que modernamente integra lo que hoy se denomina la familia lingüística uru-chipaya (Cerrón Palomino, 2006a). Esta lengua ha estado en contacto con otras lenguas que si bien no se encontraban en el altiplano, como la puquina, llegaron de la zona andina central, como el quechua y el aimara, para desplazar a las variedades del uro. Estos pueblos uros fueron sometidos a lo largo de su historia por dichos grupos lingüísticos, primero por los puquinas, luego por los quechuas y, por último, por los aimaras. Este sometimiento hizo que actualmente solo queden dos variedades: el iru-wit’u, en la naciente del Desaguadero, y el chipaya, al norte del salar de Coipasa, donde la primera variedad se halla en proceso de extinción, en tanto que la segunda se constituye como la única variedad supérstite que cuenta con vigencia en la actualidad gracias a sus hablantes (Cerrón Palomino, 2006a).
Como nos dice el lingüista Rodolfo Cerrón-Palomino: «el chipaya es la única variedad sobreviviente gracias a, como dice el dicho, no hay mal que por bien no venga [sic], gracias a que fueron marginados, humillados, discriminados por los aimaras a lo largo de toda su historia, arrinconados a tierra inhóspitas, supieron sobrevivir a esos contextos, realmente supieron cambiar la situación inhóspita por una situación mucho más llevadera, por eso preservaron su lengua. Estuvieron a punto de perderla también, porque por la década del 30 y 40 tenemos evidencias de que el bilingüismo aimara-chipaya estaba cundiendo, pero esa situación se ha revertido, hoy día los chipayas ya no tienen interés en aprender el aimara, es decir, practican su lengua con mucho orgullo y la segunda lengua que tienen es el castellano» (Presencia cultural, 2006).
La lengua chipaya se mantiene gracias a la lealtad de sus hablantes, en palabras de Cerrón-Palomino, es el único caso de resistencia lingüística en el mundo andino. Los chipayas son en su mayoría bilingües cuya primera lengua, como es evidente, es el chipaya que es la lengua del hogar, de la intimidad y de los juegos, y su segunda lengua es el castellano que es aprendido en la escuela (Cerrón-Palomino, 2006b).
El número de hablantes chipaya asciende actualmente a dos mil hablantes (Cerrón-Palomino, 2006a), no obstante, según algunos cálculos muy conservadores como los del censo de 1993, daban cuenta de un millar (cf.Albó, 1996) [citado por Cerrón-Palomino, 2006a].
¿Qué caracteriza a la lengua chipaya?
A pesar de determinadas convergencias estructurales con otras lenguas andinas (quechua y aimara) que se reflejan en que son lenguas tipológicamente aglutinantes, el chipaya al estar en contacto con dichas lenguas ha desarrollados características estructurales peculiares de las lenguas andinas, no obstante también presenta algunos rasgos ajenos al quechua y el aimara.
Fonológicamente, el chipaya comparte la misma estructura de sonidos que podemos encontrar en el quechua y el aimara, sin embargo, algunas de las peculiaridades más resaltantes se da en el caso de las vocales. Esta lengua presenta un sistema pentavocálico, a diferencia de los sistemas vocálicos del quechua y el aimara, donde es posible distinguir un grupo de vocales cortas o breves (/a/, /e/, /i/, /o/, /u/) y otro de vocales largas (/a:/, /e:/, /i:/, /o:/, /u:/). Es justamente la presencia nítida de las vocales medias /e/, /o/, lo que hace posible la neutralización de la motosidad que se presenta en el quechua y en el aimara que presenta un sistema trivocálico donde están ausentes /e/ y /o/.
Morfológicamente, la lengua chipaya hace uso de sufijos al igual que otras lenguas andinas (quechua y aimara) que han sido heredados de su protolengua, sin embargo, un rasgo peculiar es el uso de prefijos, que no se encuentran en quechua ni en aimara, además de presentar flexión de género (masculino y femenino).
Sintácticamente, el chipaya no difiere de las otras lenguas andinas, pues, presenta la tipología sintáctica SOV, además de pertenecer al tipo de lenguas nominativo-acusativo, es decir, es una lengua en la que los roles de sujeto y objeto se comportan morfológicamente de manera indiferente a la naturaleza transitiva o intransitiva de los verbos. (Cerrón-Palomino, 2006a).
Por último, no podemos olvidar la fuerte influencia que el aimara ha tenido sobre esta lengua que, de acuerdo con Cerrón-Palomino (2006a), podría llevarnos a hablar de un “remodelamiento de la lengua” que se refleja fundamentalmente en la morfología y la sintaxis.
Estudios linguisticos chipayas 
Según Cerrón-Palomino (2006a), se distinguen dos etapas de estudios linguisticos de la lengua chipaya que toman en cuenta el desarrollo de tales estudios. La primera etapa es denominada pre-lingüística y la segunda es caracterizada como lingüística propiamente dicha.
En la primera etapa considerada como pre-lingüística destacan los trabajos realizados desde una perspectiva histórico-arqueológica y etnográfica antes que lingüística, además de ser de carácter documental y no analítico donde predomina el afán de registro antes que el análisis lingüístico propiamente dicho (Cerrón-Palomino, 2006a).
Uno de los primeros trabajos fue el realizado por Max Uhle, quien en 1984, ingresando a Oruro por Talina y Lipes, tuvo noticias sobre la existencia del chipaya de labios de un cura que había estado en el pueblo. A pesar de algunas dificultades para llegar al territorio chipaya, Uhle pudo recoger alrededor de cuatrocientos vocablos y no solamente quince palabras, como sostenía un investigador mal informado (Cerrón-Palomino, 2006a).
La segunda persona en realizar estudios sobre los chipaya es Arthur Posnansky, ingeniero austriaco, quien se ufanaba de haber “descubierto” la “hasta entonces completamente desconocida tribu de los chipayas”. Este investigador además de recoger algunos datos etnográficos, recoge y publica, por primera vez, materiales léxicos y fraseológicos de la lengua, ordenados por dominios semánticos y temas gramaticales (Cerrón-Palomino, 2006a).
Un tercer investigador es el etnógrafo suizo Alfred Metraux, quien realiza trabajos de campo con los chipayas. En uno de sus viajes se dirige hacia Santa Ana de Chipaya, donde permanece por espacio de dos meses (enero y febrero de 1931) donde, según sus propias palabras, “salvar la lengua de los uros”, convencido de ser él mismo “el último etnógrafo con chance de recoger los últimos sonidos de una habla sin duda muy antigua”, que tenía los días contados. Como producto de su trabajo, da a conocer sus estudios etnográficos, que contiene oraciones, mitos y cuentos chipayas, como propiamente lingüísticos, que comprenden un vocabulario, tres testimonios en chipaya, con una traducción literal interlinear (Cerrón-Palomino, 2006).
Un cuarto investigador fue el etnógrafo francés Jehan Vellard, quien dejó valiosas informaciones sobre la lengua y la cultura de los chipaya. Por último, encontramos algunos breves apuntes sobre la lengua realizados por Zenón Bacarreza, que son más bien informes sobre la realidad socioeconómica del cantón de Santa Ana. Tal es, hasta donde sabemos, todo el material lingüístico chipaya disponible hasta la primera mitad del siglo XX (Cerrón-Palomino, 2006a).
En relación con estos estudios Cerrón-Palomino (2006a) nos dice estos se caracterizan: «en términos generales, por la inseguridad de su transcripción fonético-fonológica, manifiesta en las constantes vacilaciones en que incurren los autores en la representación de un mismo elemento […]. Otra deficiencia común que se advierte en los materiales, esta vez con repercusiones gramaticales y semánticas, tiene que ver con la postulación y la glosa de las entradas ofrecidas en los vocabularios: en muchos casos aquéllas constituyen verdaderas formas verbales conjugadas cuando no frases predicativas o imperativas […]».
En la segunda etapa considerada como lingüística resaltan los trabajos de los lingüistas Ronald Olson y Liliane Porterie, norteamericano el primero y francesa la segunda. Olson, miembro del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), trabajó durante 17 años (1960-1977) con los chipayas, mientras que Porterie, investigadora del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), pasó varias temporadas realizando trabajo de campo entre el 12 de octubre de 1983 y el 31 de agosto de 1985, en Santa Ana de Chipaya (Cerrón-Palomino, 2006a).
El primero de los investigadores publicó dos trabajos de índole comparatística donde pretendía probar la relación de parentesco “a gran distancia” entre el maya y el chipaya”, y otro de naturaleza descriptiva, específicamente sobre la estructura silábica de la lengua, con una propuesta igualmente discutible. Tales son, por así decirlo, los únicos estudios de corte académico publicados por el autor (Cerrón-Palomino, 2006a).
En relación con Liliane Porterie podemos decir que esta investigadora había conducido in situ un trabajo de campo extraordinario y meticuloso, sin embargo, tuvo la mala suerte de no disponer de tiempo necesario para analizar sus datos, pues, aquejada por una enfermedad incurable, dejó de existir en diciembre de 1988. Respecto a los estudios realizados por ambos investigadores, Cerrón-Palomino (2006a) nos dice que: «de esta manera, por razones de preferencia en el caso de Olson, que privilegiaron los trabajos de índole religiosa, y por motivos inexorables de salud, en el caso de Porterie, los estudios propiamente linguisticos del chipaya han sido relegados hasta la fecha, y es dentro de este contexto que iniciamos el “Proyecto Chipaya”, cuyo objeto principal es precisamente tratar de cubrir el vacío mencionado”.
El Proyecto Chipaya
Las actividades del proyecto chipaya se inician en el año 2001 y comprende dos etapas de investigación: en la primera etapa se preparó el libro El chipaya o la lengua de los hombres del agua de Rodolfo Cerrón-Palomino (2006a), publicado por el Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y la segunda etapa, actualmente en desarrollo, consistente en la elaboración de un diccionario y de un estudio de la tradición oral chipayas, elaborado al alimón con Enrique Ballón Aguirre. (Cerrón-Palomino, 2006a).
El trabajo último de Rodolfo Cerrón-Palomino, cristalizado en la publicación de El chipaya o la lengua de los hombres del agua, toma como fuentes primarias los estudios prelingüísticos mencionados anteriormente, además de los estudios linguisticos, en ciertos aspectos, realizados por Olson y Porterie. Su trabajo presenta un carácter eminentemente analítico y constituye la primera gramática completa de la lengua chipaya que se ve enriquecida por la acuciosidad del autor para hallar los vacíos y deficiencias de los estudios previos.
Comentario
El trabajo de Cerrón-Palomino, como dijimos anteriormente, constituye la primera gramática completa de la lengua chipaya, donde podemos destacar dos aspectos importantes. El primer aspecto que podemos denominar como interno o inherente está relacionado con la calidad del trabajo lingüístico realizado por el mencionado autor y con la manera en que se abordan los datos de la lengua chipaya. Un segundo aspecto que podemos considerar externo es que su obra constituye un intento actual por revalorar y mostrar la riqueza de la cultura chipaya a través de su lengua. Por último, el trabajo de Rodolfo Cerrón-Palomino sobre la lengua chipaya abre nuevos senderos en la investigación de las lenguas andinas, propósito que no es novedoso, pues, se ha demostrado a lo largo de sus valiosas publicaciones en lingüística andina.
Bibliografía
Andrade Ciudad, Luis. “Habla sobreviviente”, en El Dominical, suplemento del diario El Comercio, edición del 8 de octubre de 2006.
Cerrón-Palomino, Rodolfo. 2006a. El chipaya o la lengua de los hombres del agua. Lima, Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Cerrón-Palomino, Rodolfo. 2006b. “El chipaya es un caso único de resistencia lingüística en el mundo andino”, en Punto Edu 60, pág. 16.
Anexos
Presencia cultural. 2006. Entrevista a Rodolfo Cerrón-Palomino sobre la lengua chipaya. Revisado el 25 de junio de 2008.
22 de julio de 2008
Claves sobre el origen de la voz
El gruñido de algunos peces revela a los científicos el origen de nuestra capacidad para emitir sonidos vocales.Peces roncadores han dado a los científicos pistas sobre el origen de los sonidos vocales que datan de hace 400 millones de años.
El pez sapo y otros animales batrachoidiformes utilizan una variedad de sonidos para atraer a sus parejas y ahuyentar a sus enemigos.
Andrew Bass, de la Universidad Cornell en Nueva York y jefe del estudio, dice que "uno oye todo el tiempo el croar de las ranas, el cantar de los pájaros y es algo familiar para nosotros".
"Pero creo que es justo pensar que mucha gente no está al tanto de que muchos peces utilizan el sonido para comunicarse socialmente".
Los parientes más cercanos al pez sapo son nocturnos y viven en las costas del noroeste de Estados Unidos y Canadá.
Aparearse y defenderse
"Estas criaturas emiten sonidos diferentes de acuerdo al contexto social. Así como los pájaros usan un canto para atraer a su pareja y otro para ahuyentar a sus rivales, los peces hacen lo mismo", explicó Bass.
Por ejemplo, un zumbido profundo sirve para llamar a la pareja al nido, mientras que un gruñido agudo es para defender su territorio.
Para investigar los orígenes de la vocalización, este equipo de investigadores estudió el circuito cerebral de neuronas que controlan el tono y la duración de los llamados, conocidos como patrones vocales.
El científico Andrew Bass dijo a la BBC: "Identificamos en el cerebro de estos peces donde se desarrolló este generador de patrones, y luego estudiamos dónde se ubica el de las ranas, los pájaros y los primates".
El equipo de científicos descubrió que los sistemas neurológicos de vocalización estaban situados todos en la misma zona del cerebro.
"Fue espectacular ver como se parecían unos a los otros", aseguró Bass.
Estos científicos compararon esta información con el árbol evolutivo de los animales vertebrados.
Como la evolución de los peces es anterior a la de los anfibios, aves y primates, los expertos pudieron deducir desde cuándo existe la habilidad de vocalizar.
"Pudimos ver que todos los vertebrados comparten una zona del sistema nervioso muy antigua", explicó a la BBC, el profesor Andrew Bass.
"Llegamos a la conclusión de que este centro se desarrolló mucho antes de que estos grupos diferentes aparecieran en el árbol genealógico evolutivo, más o menos cuando los peces con esqueletos óseos evolucionaron hace más de 400 millones de años".
Ahora el equipo que encabeza Andrew Bass está investigando qué genes toman parte en la producción de sonido.
"Quizás encontraremos más pruebas de elementos comunes. Es una perspectiva emocionante", sentenció Bass.
15 de julio de 2008
Linguistics Blog ahora en Terra.
7 de julio de 2008
Sobre la recursión y la sintaxis.
Syntax clearly plays a significant role in our ability to construct and express new meanings, but at least some of the restrictions and complexities of this process are plausibly inherited from conceptual structure, rather than being part of syntax per se. Just as the conceptual structure of objects and events surely influences and constrains the properties of nouns and verbs, it seems plausible to postulate that linguistic devices expressing quantity, tense, aspect or comparison, or other temporal or logical relations, inherit at least some of their structure from the conceptual structure of time, space and logic. The precise locus of such constraints is an active area of current research in linguistics. If there do turn out to be purely syntactic aspects of constituents such as complementizers, auxiliaries, or function words, their existence in other domains (such as music, spatial or social cognition) or in other species, would still require empirical investigation. Such features would not automatically be part of FLN.
Our suggestion that recursion is part of FLN, as defined, is based on the following observations. (1) Recursion is agreed by most modern linguists to be an indispensable core computational ability underlying syntax, and thus language; (2) Despite decades of search, no animal communication system known shows evidence of such recursion, and nor do studies of trained apes, dolphins and parrots; (3) The perceptual data currently available indicate that monkeys cannot even process hierarchical phrase structure, much less recursion; and (4) There are no unambiguous demonstrations of recursion in other human cognitive domains, with the only clear exceptions (mathematical formulas, computer programming) being clearly dependent upon language. Thus, current data justify our placing syntactic recursion in FLN. This assignment would clearly be threatened by a claim of similar recursion in birdsong or the discovery that chimps can process recursive strings, or various other potential empirical findings—all signs of a strong, falsifiable hypothesis. Of course, there’s not a lot riding on this, since we don’t suggest that onlyphenomena in FLN are worthy of study. If future empirical progress demonstrates that
FLN represents an empty set, so be it. A terminological distinction may well outlive its usefulness. For now, though, our hypothesis 3 seems both plausible and consistent with the available data.
We will discuss PJ’s assertion that some of the world’s languages might lack “evidence of recursion” only briefly, because this seems to us irrelevant to the questions under discussion. Modern linguistics asks questions about the biological capacity to acquire human language, a set that includes but is not limited to the huge variety that currently exists on our planet. The putative absence of obvious recursion in one of these languages is no more relevant to the human ability to master recursion than the existence of three-vowel languages calls into doubt the human ability to master a five- or ten-vowel language. A Piraha child raised in a Portuguese, English or Chinese environment will master those languages with the same ease as his or her mother’s tongue, just as the same child could learn the recursive embedding principle of parentheses in mathematics, or a computer programming language with recursive structure. In the face of the huge number of human languages that have clausal embedding, the existence of one that does not would in no way alter the explanatory landscape. If anything, this example would seem to add to the grounds for doubting that recursion evolved “for” communication (whatever this means Discussion / Cognition 97 (2005) 179–210 203 exactly), if a language is attested that gets along without it. But it surely does not affect the argument that recursion is part of the human language faculty: as Jackendoff (2002) correctly notes, our language faculty provides us with a toolkit for building languages, but not all languages use all the tools.
4 de julio de 2008
El increíble lenguaje de la tribu de los pirahãs
El idioma más simple y extraño jamás escuchado de entre los cerca de 6.000 que se hablan en el mundo vive en el Amazonas. Tan rara es la lengua de los pirahas, una tribu de apenas 200 individuos que habitan en la ribera del río Maici, que, de confirmarse las observaciones de Daniel Everett, profesor de fonética y fonología en la Universidad de Manchester, supondrá el final del reinado de la teoría de la gramática universal de Noam Chomsky, bajo la cual se han criado los lingüistas de medio mundo.Las investigaciones comenzaron en 1977 cuando Everett navegaba el río Maici y contactó con unos individuos que se comunicaban "cantando, silbando, tarareando".
Lo que oía era tan diferente a cualquier otra cosa, que este lingüista en misión evangélica decidió quedarse a vivir entre los indígenas, con su mujer y sus tres hijos. Sus descubrimientos a lo largo de estos años son fascinantes. Los Pirahã no sólo carecen de números en su idioma, sino de cualquier término que implique contar, es decir, no hay palabras para ‘todo’, ‘cada’, ‘mayoría’ o ‘algunos’. Es más, a petición de los propios indios, los Everett trataron durante más de un año enseñarles a contar hasta diez en portugués, para facilitar sus relaciones con los comerciantes del río.
Tras ocho meses, de lecciones, los propios Pirahã abandonaron. Ninguno fue capaz de contar más de tres, ni responder correctamente a sumas de uno más uno o tres más uno. "Tenemos la cabeza diferente", dijeron entonces los indios. Tan diferente, que se llaman a sí mismos "cabezas rectas", mientras los extranjeros son para ellos "cabezas torcidas".
En la cabeza recta de los Pirahãs no caben los colores, ni los tiempos verbales, ni la ficción, ni cualquier otro idioma. Son monolingües a pesar de tener contacto con colonizadores y tribus de origen Tupí-Guaraní desde hace más de 200 años. La ausencia de tiempos verbales, de pretéritos o futuros, influye probablemente en la ausencia de cualquier conciencia histórica, en la inexistencia de cualquier dios o mito de creación, y hasta en la formación del sistema de parentesco más simple jamás documentado. "No hay entre los Pirahãs memoria individual o colectiva más allá de dos generaciones y ninguno es capaz de recordar los nombres de sus cuatro abuelos", escribe Everett."Restringen la comunicación a la experiencia inmediata", explica Everett. Dicho de otro modo, los Pirahã serían unos empiristas radicales, apologetas del ‘carpe diem’, incapaces de abstraerse y crear ficciones. De hecho, carecen también de arte, pintura o escultura.
Ante tantas "limitaciones" del lenguaje de los ‘cabezas rectas’, es inevitable preguntarse si no es una discapacidad lo que define a estos indios. "Nadie debería extraer la conclusión de que el lenguaje Pirahã es primitivo —escribe Everett—. Tiene la morfología verbal más compleja de la que yo sea consciente y un perturbadoramente complicado sistema prosódico. Los Pirahã son la gente más brillante, agradable y divertida que conozco. La ausencia de ficción formal, mitos, etcétera, no significa que no jueguen, mientan o no puedan hacerlo. De hecho, disfrutan mucho haciéndolo, particularmente a mis expensas, siempre con buena intención. Cuestionar las implicaciones de la lengua Pirahã para el diseño del lenguaje humano no equivale a cuestionar su inteligencia o la riqueza de su conocimiento y experiencia cultural".
29 de junio de 2008
Estudio del significado en la gramática actual*
Universidad de Oviedo

[CAUSA (x) [ESTADO1 (y) > ESTADO2 (y)] ]
Cada una de las entidades conceptuales presentes en estas representaciones formaría parte de un vocabulario finito de elementos de naturaleza mental. La representación propuesta arriba no es sólo una descripción del significado del verbo romper; es, además, tal como se sugería arriba, una instrucción de carácter sintáctico, pues informa, por ejemplo, del número mínimo de posiciones que debe proveer la sintaxis de cara a la construcción de una oración correctamente formada en torno al verbo en cuestión. En concreto, la sintaxis debe proporcionar, como mínimo, una posición por cada una de las variables diferentes que aparecen en la representación, dos en este caso concreto.
[SV llegaron [SN los profesores [SP de Oviedo]]]
[SV llegaron [SN los profesores] [SP de Oviedo]
En el primer análisis, el SP de Oviedo forma parte del SN cuyo núcleo es profesores; en el segundo, el mismo SP se relaciona directamente con el verbo llegaron. Al primer análisis le corresponde una interpretación según la cual se habla de profesores oventenses; la interpretación del segundo sólo entraña que Oviedo es el punto de partida de los profesores en cuestión.


* Texto de autor en base a la conferencia del 26/09/96 en la Escuela de Lingüística de la UNMSM.
31 de mayo de 2008
Semántica de los mundos posibles
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Joel Armando Zavala Tovar
Pontificia Universidad Católica del Perú
2. Mostraba su lado oscuro.
3. Deseo volver a Springfield.
4. El 30 de febrero moriré.
Escandell, Victoria. 2004. Fundamentos de la semántica composicional. Barcelona, Ariel.
Lyons, John. 1997. Semántica lingüística. Barcelona, Paidós.
Ortiz de Landazuri, Carlos. “Recensión del compromiso esencialista de la lógica modal. Estudios sobre Quine y Kripke” en: Anuario Filosófico, págs. 234-238.
25 de mayo de 2008
Marco Martos habla sobre el lenguaje peruano
Véase también: Los castellanos del Perú y Sobre el carácter del español y el lenguaje peruano
Joel Armando Zavala Tovar

