28 de julio de 2008

La lengua de los hombres del agua

Joel Armando Zavala Tovar
joelzavalatovar@hotmail.com
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Resumen
La lengua chipaya o lengua de los hombres del agua es una de las variedades más antiguas de la familia uru-chipaya que ha logrado sobrevivir hasta la actualidad en el altiplano peruano-boliviano gracias a la lealtad de sus hablantes y a los diversos fenómenos históricos ocurridos en su territorio. Esta lengua es un caso único en el ámbito andino, pues, no solo presenta peculiaridades dentro de su sistema lingüístico frente a otras lenguas andinas, sino que experimenta un caso de resistencia lingüística que hace posible la preservación de su lengua, lo que no ocurre con otras lenguas andinas que aún se siguen hablando, pero atraviesan lentos procesos de desplazamiento lingüístico.

En el presente artículo describiremos algunos aspectos básicos y fundamentales de la lengua chipaya o lengua de los hombres del agua. Una primera parte abarcará una breve descripción del espacio chipaya y del pueblo chipaya. En una segunda parte daremos cuenta de la lengua chipaya y sus peculiaridades, por último, describiremos brevemente los estudios realizados en esta lengua y realizaremos un comentario sobre la lengua chipaya.

El espacio chipaya
El pueblo de Santa Ana de Chipaya se encuentra ubicado en la parte oriental de la provincia de Sabaya perteneciente a la jurisdicción de Oruro, Bolivia. Esta provincia ha sido descrita muchas veces como un “paisaje lunar” por ser un terreno salitroso y calcáreo que se encuentra a una altitud promedio de 3, 800 metros sobre el nivel del mar. A pesar de dicha descripción, los chipaya se autodenominan “hombres del agua” qhwa-zh zhoñi para distinguirse de “los hombres secos”, por lo general aimaras, a quienes se les denomina tozha ‘extranjero’. Aunque esta autodenominación resulte no tan obvia en relación con su hábitat natural, es entendida de mejor manera cuando se encuentra explicaciones en la historia de los chipaya donde algunos mitos del origen de los primeros habitantes de la zona aparecieron en el lago Ajllata, cerca al río Lauca de donde fueron desplazados por los aimaras. En documentos de la colonia es posible encontrar referencias que nos dan a entender que el territorio de los chipaya comprendía una zona lacustre que fue desecándose paulatinamente hasta llegar a convertirse en un terreno salitroso, calcáreo que se inunda eventualmente y que representa el estado actual del territorio. Fueron estas condiciones las que hicieron que los chipaya pasen de ser originariamente cazadores y pescadores, al igual que los uros del Titicaca o del Poopó, a precarios ganaderos y agricultores en zonas áridas y desérticas. Los chipayas desplazados por los aimaras no se quedaron contemplando su territorio y resignándose a sus nuevas condiciones sino que, al contrario, desarrollaron sorprendentes estrategias de sobrevivencia. De acuerdo con Nathan Wachtel, «los chipaya construyeron diques y canales, represaron las aguas formando nuevas lagunas y emprendieron una verdadera “revolución agrícola”» (citado por Cerrón-Palomino, 2006a). Con esto podemos entender que los chipaya presentan una economía pobre, precaria y de subsistencia expresada en el aprovechamiento de las tierras a partir de procesos ingeniosos de desalinización que han permitido la siembra de quinua y cañagua en proporción moderada, escasamente suficientes para el autoconsumo, además del mejoramiento de los pastizales por medio del sistema de rotación de tierras inundadas que hace posible la ganadería y cuyos productos excedentes con comercializados.

La lengua de los hombres del agua
El chipaya es una de las variedades sobrevivientes de una de las lenguas más antiguas del altiplano peruano-boliviano que modernamente integra lo que hoy se denomina la familia lingüística uru-chipaya (Cerrón Palomino, 2006a). Esta lengua ha estado en contacto con otras lenguas que si bien no se encontraban en el altiplano, como la puquina, llegaron de la zona andina central, como el quechua y el aimara, para desplazar a las variedades del uro. Estos pueblos uros fueron sometidos a lo largo de su historia por dichos grupos lingüísticos, primero por los puquinas, luego por los quechuas y, por último, por los aimaras. Este sometimiento hizo que actualmente solo queden dos variedades: el iru-wit’u, en la naciente del Desaguadero, y el chipaya, al norte del salar de Coipasa, donde la primera variedad se halla en proceso de extinción, en tanto que la segunda se constituye como la única variedad supérstite que cuenta con vigencia en la actualidad gracias a sus hablantes (Cerrón Palomino, 2006a).

Como nos dice el lingüista Rodolfo Cerrón-Palomino: «el chipaya es la única variedad sobreviviente gracias a, como dice el dicho, no hay mal que por bien no venga [sic], gracias a que fueron marginados, humillados, discriminados por los aimaras a lo largo de toda su historia, arrinconados a tierra inhóspitas, supieron sobrevivir a esos contextos, realmente supieron cambiar la situación inhóspita por una situación mucho más llevadera, por eso preservaron su lengua. Estuvieron a punto de perderla también, porque por la década del 30 y 40 tenemos evidencias de que el bilingüismo aimara-chipaya estaba cundiendo, pero esa situación se ha revertido, hoy día los chipayas ya no tienen interés en aprender el aimara, es decir, practican su lengua con mucho orgullo y la segunda lengua que tienen es el castellano» (Presencia cultural, 2006).


La lengua chipaya se mantiene gracias a la lealtad de sus hablantes, en palabras de Cerrón-Palomino, es el único caso de resistencia lingüística en el mundo andino. Los chipayas son en su mayoría bilingües cuya primera lengua, como es evidente, es el chipaya que es la lengua del hogar, de la intimidad y de los juegos, y su segunda lengua es el castellano que es aprendido en la escuela (Cerrón-Palomino, 2006b).

El número de hablantes chipaya asciende actualmente a dos mil hablantes (Cerrón-Palomino, 2006a), no obstante, según algunos cálculos muy conservadores como los del censo de 1993, daban cuenta de un millar (cf.Albó, 1996) [citado por Cerrón-Palomino, 2006a].

¿Qué caracteriza a la lengua chipaya?
A pesar de determinadas convergencias estructurales con otras lenguas andinas (quechua y aimara) que se reflejan en que son lenguas tipológicamente aglutinantes, el chipaya al estar en contacto con dichas lenguas ha desarrollados características estructurales peculiares de las lenguas andinas, no obstante también presenta algunos rasgos ajenos al quechua y el aimara.


Fonológicamente, el chipaya comparte la misma estructura de sonidos que podemos encontrar en el quechua y el aimara, sin embargo, algunas de las peculiaridades más resaltantes se da en el caso de las vocales. Esta lengua presenta un sistema pentavocálico, a diferencia de los sistemas vocálicos del quechua y el aimara, donde es posible distinguir un grupo de vocales cortas o breves (/a/, /e/, /i/, /o/, /u/) y otro de vocales largas (/a:/, /e:/, /i:/, /o:/, /u:/). Es justamente la presencia nítida de las vocales medias /e/, /o/, lo que hace posible la neutralización de la motosidad que se presenta en el quechua y en el aimara que presenta un sistema trivocálico donde están ausentes /e/ y /o/.

Morfológicamente, la lengua chipaya hace uso de sufijos al igual que otras lenguas andinas (quechua y aimara) que han sido heredados de su protolengua, sin embargo, un rasgo peculiar es el uso de prefijos, que no se encuentran en quechua ni en aimara, además de presentar flexión de género (masculino y femenino).

Sintácticamente, el chipaya no difiere de las otras lenguas andinas, pues, presenta la tipología sintáctica SOV, además de pertenecer al tipo de lenguas nominativo-acusativo, es decir, es una lengua en la que los roles de sujeto y objeto se comportan morfológicamente de manera indiferente a la naturaleza transitiva o intransitiva de los verbos. (Cerrón-Palomino, 2006a).
Por último, no podemos olvidar la fuerte influencia que el aimara ha tenido sobre esta lengua que, de acuerdo con Cerrón-Palomino (2006a), podría llevarnos a hablar de un “remodelamiento de la lengua” que se refleja fundamentalmente en la morfología y la sintaxis.

Estudios linguisticos chipayas
Según Cerrón-Palomino (2006a), se distinguen dos etapas de estudios linguisticos de la lengua chipaya que toman en cuenta el desarrollo de tales estudios. La primera etapa es denominada pre-lingüística y la segunda es caracterizada como lingüística propiamente dicha.


En la primera etapa considerada como pre-lingüística destacan los trabajos realizados desde una perspectiva histórico-arqueológica y etnográfica antes que lingüística, además de ser de carácter documental y no analítico donde predomina el afán de registro antes que el análisis lingüístico propiamente dicho (Cerrón-Palomino, 2006a).

Uno de los primeros trabajos fue el realizado por Max Uhle, quien en 1984, ingresando a Oruro por Talina y Lipes, tuvo noticias sobre la existencia del chipaya de labios de un cura que había estado en el pueblo. A pesar de algunas dificultades para llegar al territorio chipaya, Uhle pudo recoger alrededor de cuatrocientos vocablos y no solamente quince palabras, como sostenía un investigador mal informado (Cerrón-Palomino, 2006a).

La segunda persona en realizar estudios sobre los chipaya es Arthur Posnansky, ingeniero austriaco, quien se ufanaba de haber “descubierto” la “hasta entonces completamente desconocida tribu de los chipayas”. Este investigador además de recoger algunos datos etnográficos, recoge y publica, por primera vez, materiales léxicos y fraseológicos de la lengua, ordenados por dominios semánticos y temas gramaticales (Cerrón-Palomino, 2006a).

Un tercer investigador es el etnógrafo suizo Alfred Metraux, quien realiza trabajos de campo con los chipayas. En uno de sus viajes se dirige hacia Santa Ana de Chipaya, donde permanece por espacio de dos meses (enero y febrero de 1931) donde, según sus propias palabras, “salvar la lengua de los uros”, convencido de ser él mismo “el último etnógrafo con chance de recoger los últimos sonidos de una habla sin duda muy antigua”, que tenía los días contados. Como producto de su trabajo, da a conocer sus estudios etnográficos, que contiene oraciones, mitos y cuentos chipayas, como propiamente lingüísticos, que comprenden un vocabulario, tres testimonios en chipaya, con una traducción literal interlinear (Cerrón-Palomino, 2006).

Un cuarto investigador fue el etnógrafo francés Jehan Vellard, quien dejó valiosas informaciones sobre la lengua y la cultura de los chipaya. Por último, encontramos algunos breves apuntes sobre la lengua realizados por Zenón Bacarreza, que son más bien informes sobre la realidad socioeconómica del cantón de Santa Ana. Tal es, hasta donde sabemos, todo el material lingüístico chipaya disponible hasta la primera mitad del siglo XX (Cerrón-Palomino, 2006a).

En relación con estos estudios Cerrón-Palomino (2006a) nos dice estos se caracterizan: «en términos generales, por la inseguridad de su transcripción fonético-fonológica, manifiesta en las constantes vacilaciones en que incurren los autores en la representación de un mismo elemento […]. Otra deficiencia común que se advierte en los materiales, esta vez con repercusiones gramaticales y semánticas, tiene que ver con la postulación y la glosa de las entradas ofrecidas en los vocabularios: en muchos casos aquéllas constituyen verdaderas formas verbales conjugadas cuando no frases predicativas o imperativas […]».

En la segunda etapa considerada como lingüística resaltan los trabajos de los lingüistas Ronald Olson y Liliane Porterie, norteamericano el primero y francesa la segunda. Olson, miembro del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), trabajó durante 17 años (1960-1977) con los chipayas, mientras que Porterie, investigadora del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), pasó varias temporadas realizando trabajo de campo entre el 12 de octubre de 1983 y el 31 de agosto de 1985, en Santa Ana de Chipaya (Cerrón-Palomino, 2006a).

El primero de los investigadores publicó dos trabajos de índole comparatística donde pretendía probar la relación de parentesco “a gran distancia” entre el maya y el chipaya”, y otro de naturaleza descriptiva, específicamente sobre la estructura silábica de la lengua, con una propuesta igualmente discutible. Tales son, por así decirlo, los únicos estudios de corte académico publicados por el autor (Cerrón-Palomino, 2006a).

En relación con Liliane Porterie podemos decir que esta investigadora había conducido in situ un trabajo de campo extraordinario y meticuloso, sin embargo, tuvo la mala suerte de no disponer de tiempo necesario para analizar sus datos, pues, aquejada por una enfermedad incurable, dejó de existir en diciembre de 1988. Respecto a los estudios realizados por ambos investigadores, Cerrón-Palomino (2006a) nos dice que: «de esta manera, por razones de preferencia en el caso de Olson, que privilegiaron los trabajos de índole religiosa, y por motivos inexorables de salud, en el caso de Porterie, los estudios propiamente linguisticos del chipaya han sido relegados hasta la fecha, y es dentro de este contexto que iniciamos el “Proyecto Chipaya”, cuyo objeto principal es precisamente tratar de cubrir el vacío mencionado”.

El Proyecto Chipaya
Las actividades del proyecto chipaya se inician en el año 2001 y comprende dos etapas de investigación: en la primera etapa se preparó el libro El chipaya o la lengua de los hombres del agua de Rodolfo Cerrón-Palomino (2006a), publicado por el Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y la segunda etapa, actualmente en desarrollo, consistente en la elaboración de un diccionario y de un estudio de la tradición oral chipayas, elaborado al alimón con Enrique Ballón Aguirre. (Cerrón-Palomino, 2006a).

El trabajo último de Rodolfo Cerrón-Palomino, cristalizado en la publicación de El chipaya o la lengua de los hombres del agua, toma como fuentes primarias los estudios prelingüísticos mencionados anteriormente, además de los estudios linguisticos, en ciertos aspectos, realizados por Olson y Porterie. Su trabajo presenta un carácter eminentemente analítico y constituye la primera gramática completa de la lengua chipaya que se ve enriquecida por la acuciosidad del autor para hallar los vacíos y deficiencias de los estudios previos.

Comentario
El trabajo de Cerrón-Palomino, como dijimos anteriormente, constituye la primera gramática completa de la lengua chipaya, donde podemos destacar dos aspectos importantes. El primer aspecto que podemos denominar como interno o inherente está relacionado con la calidad del trabajo lingüístico realizado por el mencionado autor y con la manera en que se abordan los datos de la lengua chipaya. Un segundo aspecto que podemos considerar externo es que su obra constituye un intento actual por revalorar y mostrar la riqueza de la cultura chipaya a través de su lengua. Por último, el trabajo de Rodolfo Cerrón-Palomino sobre la lengua chipaya abre nuevos senderos en la investigación de las lenguas andinas, propósito que no es novedoso, pues, se ha demostrado a lo largo de sus valiosas publicaciones en lingüística andina.

Bibliografía
Andrade Ciudad, Luis. “Habla sobreviviente”, en El Dominical, suplemento del diario El Comercio, edición del 8 de octubre de 2006.

Cerrón-Palomino, Rodolfo. 2006a. El chipaya o la lengua de los hombres del agua. Lima, Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Cerrón-Palomino, Rodolfo. 2006b. “El chipaya es un caso único de resistencia lingüística en el mundo andino”, en Punto Edu 60, pág. 16.

Anexos
Presencia cultural. 2006. Entrevista a Rodolfo Cerrón-Palomino sobre la lengua chipaya. Revisado el 25 de junio de 2008.

22 de julio de 2008

Claves sobre el origen de la voz

El gruñido de algunos peces revela a los científicos el origen de nuestra capacidad para emitir sonidos vocales.

Peces roncadores han dado a los científicos pistas sobre el origen de los sonidos vocales que datan de hace 400 millones de años.

El pez sapo y otros animales batrachoidiformes utilizan una variedad de sonidos para atraer a sus parejas y ahuyentar a sus enemigos.
Vea en esta grabación cómo ahuyentan a un macho invasor. (No disponible por MSN Noticias)
Un grupo de investigadores estadounidenses ha descubierto que la zona del cerebro de estos peces que controla la vocalización es extremadamente primitiva.

En un estudio publicado en la revista científica Science, los expertos señalan que la habilidad para comunicarse a través de sonidos tuvo su origen en la temprana evolución de los vertebrados.
Andrew Bass, de la Universidad Cornell en Nueva York y jefe del estudio, dice que "uno oye todo el tiempo el croar de las ranas, el cantar de los pájaros y es algo familiar para nosotros".

"Pero creo que es justo pensar que mucha gente no está al tanto de que muchos peces utilizan el sonido para comunicarse socialmente".

Los parientes más cercanos al pez sapo son nocturnos y viven en las costas del noroeste de Estados Unidos y Canadá.

Aparearse y defenderse

"Estas criaturas emiten sonidos diferentes de acuerdo al contexto social. Así como los pájaros usan un canto para atraer a su pareja y otro para ahuyentar a sus rivales, los peces hacen lo mismo", explicó Bass.

Por ejemplo, un zumbido profundo sirve para llamar a la pareja al nido, mientras que un gruñido agudo es para defender su territorio.

Para investigar los orígenes de la vocalización, este equipo de investigadores estudió el circuito cerebral de neuronas que controlan el tono y la duración de los llamados, conocidos como patrones vocales.

El científico Andrew Bass dijo a la BBC: "Identificamos en el cerebro de estos peces donde se desarrolló este generador de patrones, y luego estudiamos dónde se ubica el de las ranas, los pájaros y los primates".

El equipo de científicos descubrió que los sistemas neurológicos de vocalización estaban situados todos en la misma zona del cerebro.

"Fue espectacular ver como se parecían unos a los otros", aseguró Bass.

Estos científicos compararon esta información con el árbol evolutivo de los animales vertebrados.
Como la evolución de los peces es anterior a la de los anfibios, aves y primates, los expertos pudieron deducir desde cuándo existe la habilidad de vocalizar.

"Pudimos ver que todos los vertebrados comparten una zona del sistema nervioso muy antigua", explicó a la BBC, el profesor Andrew Bass.

"Llegamos a la conclusión de que este centro se desarrolló mucho antes de que estos grupos diferentes aparecieran en el árbol genealógico evolutivo, más o menos cuando los peces con esqueletos óseos evolucionaron hace más de 400 millones de años".

Ahora el equipo que encabeza Andrew Bass está investigando qué genes toman parte en la producción de sonido.

"Quizás encontraremos más pruebas de elementos comunes. Es una perspectiva emocionante", sentenció Bass.
Fuente: BBC. Reproducido bajo el criterio asumido por MSN Noticias.

15 de julio de 2008

Linguistics Blog ahora en Terra.

Saludos a todos los amigos que visitan este blog. El pasado martes 8 de julio nos dedicaron un espacio breve en el diario Peru. 21 en la sección mundoblog titulado Lingüística y más; por este motivo, deseo agradecer a todos ustedes por visitarnos. La verdad es que a lo largo de estos dos años nos hemos dado cuenta que este medio es una importante fuente de conocimiento, no solo por lo que aquí se publica, sino por lo que algunos lectores del mismo aportan a través de sus comentarios. Por eso, una vez más, gracias.

Ahora también podrán leer los mismos post de nuestro blog en el portal de Terra, cuya dirección electrónica es http://linguistics.blog.terra.com.pe/, ya que no existía ningún blog de Lingüística en dicha web.


Por último, nuestro próximo post tratará sobre Gramática generativa como ciencia natural. Esperamos como siempre sus comentarios. Gracias totales.

7 de julio de 2008

Sobre la recursión y la sintaxis.

En este post mostraré parte del texto de Fitch, Hauser y Chomsky (2005) en el que se exponen, en la parte de Sintaxis, algunos datos importantes sobre la recursión y la aserción de PJ (Stephen Pinker y Ray Jackendoff ) de que tal vez algunas lenguas no presentan la evidencia de recursión.
Agradezco los importantes comentarios del profesor Miguel Rodríguez Mondoñedo de la Universidad de Indiana y del lingüista Carlos Raúl Molina en el post anterior que permitieron aclarar algunas cuestiones sobre la recursión.
Syntax.

Syntax clearly plays a significant role in our ability to construct and express new meanings, but at least some of the restrictions and complexities of this process are plausibly inherited from conceptual structure, rather than being part of syntax per se. Just as the conceptual structure of objects and events surely influences and constrains the properties of nouns and verbs, it seems plausible to postulate that linguistic devices expressing quantity, tense, aspect or comparison, or other temporal or logical relations, inherit at least some of their structure from the conceptual structure of time, space and logic. The precise locus of such constraints is an active area of current research in linguistics. If there do turn out to be purely syntactic aspects of constituents such as complementizers, auxiliaries, or function words, their existence in other domains (such as music, spatial or social cognition) or in other species, would still require empirical investigation. Such features would not automatically be part of FLN.

Our suggestion that recursion is part of FLN, as defined, is based on the following observations. (1) Recursion is agreed by most modern linguists to be an indispensable core computational ability underlying syntax, and thus language; (2) Despite decades of search, no animal communication system known shows evidence of such recursion, and nor do studies of trained apes, dolphins and parrots; (3) The perceptual data currently available indicate that monkeys cannot even process hierarchical phrase structure, much less recursion; and (4) There are no unambiguous demonstrations of recursion in other human cognitive domains, with the only clear exceptions (mathematical formulas, computer programming) being clearly dependent upon language. Thus, current data justify our placing syntactic recursion in FLN. This assignment would clearly be threatened by a claim of similar recursion in birdsong or the discovery that chimps can process recursive strings, or various other potential empirical findings—all signs of a strong, falsifiable hypothesis. Of course, there’s not a lot riding on this, since we don’t suggest that onlyphenomena in FLN are worthy of study. If future empirical progress demonstrates that
FLN represents an empty set, so be it. A terminological distinction may well outlive its usefulness. For now, though, our hypothesis 3 seems both plausible and consistent with the available data.

We will discuss PJ’s assertion that some of the world’s languages might lack “evidence of recursion” only briefly, because this seems to us irrelevant to the questions under discussion. Modern linguistics asks questions about the biological capacity to acquire human language, a set that includes but is not limited to the huge variety that currently exists on our planet. The putative absence of obvious recursion in one of these languages is no more relevant to the human ability to master recursion than the existence of three-vowel languages calls into doubt the human ability to master a five- or ten-vowel language. A Piraha child raised in a Portuguese, English or Chinese environment will master those languages with the same ease as his or her mother’s tongue, just as the same child could learn the recursive embedding principle of parentheses in mathematics, or a computer programming language with recursive structure. In the face of the huge number of human languages that have clausal embedding, the existence of one that does not would in no way alter the explanatory landscape. If anything, this example would seem to add to the grounds for doubting that recursion evolved “for” communication (whatever this means Discussion / Cognition 97 (2005) 179–210 203 exactly), if a language is attested that gets along without it. But it surely does not affect the argument that recursion is part of the human language faculty: as Jackendoff (2002) correctly notes, our language faculty provides us with a toolkit for building languages, but not all languages use all the tools.
The inability of cotton-top tamarins to master a phrase-structure grammar (Fitch & Hauser, 2004) is of interest in this discussion primarily as a demonstration of an empirical technique for asking linguistically relevant questions of a nonlinguistic animal. It is clearly too early to conclude that all species are equally hobbled (especially given the paucity of species and methods tested). Nor would we be prepared to draw strong conclusions about innate human abilities until infants or young children have been tested, and until more is known about the neural and psychological basis for the human ability to learn phrase structure (all topics of current investigation). Fitch & Hauser do not even mention recursion in the cited paper, and the generation of limited-depth hierarchical phrase structure was not confused with recursion in that paper (although it was by some commentators on the article). The article does suggest that an inability to perceive and process phrase structure, by any animal, would be a severe impediment to that species’ ability to master language. But to the extent that phrase structure is important to music, it would be a correspondingly severe impediment to their mastering a human musical style. If further empirical research shows that no nonhuman species can master a phrase-structure grammar, the hypothesis that animals either lack any recursive mechanisms, or cannot apply them to auditory strings, will be left standing. But if, for example, we discover that songbirds can master phrase-structure grammars, further research will be necessary to determine how they do it, whether this ability involves recursion, whether it is applied across different domains or problems, and whether the mechanism they use is similar or different to that in human beings. The importance of this work is its introduction of an empirical technique capable of addressing these issues, incorporating the formal analysis of language. The empirical technique can be used in a wide range of species, and the hypothesis can be empirically tested and falsified.
En: Hauser, M.D., N. Chomsky y W.T. Fitch. 2005. “The evolution of the language faculty: Clarifications and implications”, en Cognition, 97, págs. 179-210.

4 de julio de 2008

El increíble lenguaje de la tribu de los pirahãs

Joel Armando Zavala Tovar
Encontré una interesante referencia a la lengua de los pirahas en el interesante blog La Era de la Blogudez. Esta lengua se caracteriza por no presentar colores, pronombres, tiempos verbales y oraciones subordinadas y, por si fuera poco, solo tiene 8 consonantes. Everett, lingüista de la Universidad de Manchester es uno de los mayores investigadores de esta lengua y se ha valido de las evidencias de ésta para criticar algunos de los postulados propuestos por Noam Chomsky en el marco de la gramática generativa, como la idea de" recursividad", por ejemplo, pues, esta lengua, como dijimos anteriormente, no tiene oraciones subordinadas. Idea que a su vez atentaría contra el postulado de la existencia de una gramática universal, pues, de acuerdo con Chomsky, la "recursividad" es una propiedad de todas las lenguas.

Vean el artículo completo publicado en el diario El Mundo.es:

El idioma más simple y extraño jamás escuchado de entre los cerca de 6.000 que se hablan en el mundo vive en el Amazonas. Tan rara es la lengua de los pirahas, una tribu de apenas 200 individuos que habitan en la ribera del río Maici, que, de confirmarse las observaciones de Daniel Everett, profesor de fonética y fonología en la Universidad de Manchester, supondrá el final del reinado de la teoría de la gramática universal de Noam Chomsky, bajo la cual se han criado los lingüistas de medio mundo.

Sin números, sin pronombres, sin colores, sin tiempos verbales, sin oraciones subordinadas y con sólo ocho consonantes —siete en el caso de las mujeres— y tres vocales, los Pirahãs consiguen comunicarse. "Hablo bien su idioma y puedo decir cualquier cosa que necesito, sujeto únicamente a las limitaciones expuestas", asegura en sus escritos Daniel Everett, que ha vivido durante más de 25 años entre estos indígenas.

Las investigaciones comenzaron en 1977 cuando Everett navegaba el río Maici y contactó con unos individuos que se comunicaban "cantando, silbando, tarareando".

Lo que oía era tan diferente a cualquier otra cosa, que este lingüista en misión evangélica decidió quedarse a vivir entre los indígenas, con su mujer y sus tres hijos. Sus descubrimientos a lo largo de estos años son fascinantes. Los Pirahã no sólo carecen de números en su idioma, sino de cualquier término que implique contar, es decir, no hay palabras para ‘todo’, ‘cada’, ‘mayoría’ o ‘algunos’. Es más, a petición de los propios indios, los Everett trataron durante más de un año enseñarles a contar hasta diez en portugués, para facilitar sus relaciones con los comerciantes del río.

Tras ocho meses, de lecciones, los propios Pirahã abandonaron. Ninguno fue capaz de contar más de tres, ni responder correctamente a sumas de uno más uno o tres más uno. "Tenemos la cabeza diferente", dijeron entonces los indios. Tan diferente, que se llaman a sí mismos "cabezas rectas", mientras los extranjeros son para ellos "cabezas torcidas".

En la cabeza recta de los Pirahãs no caben los colores, ni los tiempos verbales, ni la ficción, ni cualquier otro idioma. Son monolingües a pesar de tener contacto con colonizadores y tribus de origen Tupí-Guaraní desde hace más de 200 años. La ausencia de tiempos verbales, de pretéritos o futuros, influye probablemente en la ausencia de cualquier conciencia histórica, en la inexistencia de cualquier dios o mito de creación, y hasta en la formación del sistema de parentesco más simple jamás documentado. "No hay entre los Pirahãs memoria individual o colectiva más allá de dos generaciones y ninguno es capaz de recordar los nombres de sus cuatro abuelos", escribe Everett.

Respecto a Dios, tampoco les entra en su cabeza. "¿Quién creó las cosas?", les preguntó Everett. "Todo es lo mismo", respondieron los indios, queriendo decir, siempre según el estudioso, que nada cambia y por lo tanto nada fue creado.

Por último, y quizá más importante para los lingüistas, los Pirahã parecen incapaces de crear oraciones subordinadas, carecen de lo que Chomsky llama ‘recursividad’. Sin esa capacidad recursiva, que básicamente consiste en poder intoducir oraciones en otras oraciones sin límite, la lengua Pirahã es incapaz de crear, abstraer, generar otras ideas más allá de la experiencia. La recursividad había sido hasta ahora identificada en todos los idiomas y Chomsky la consideró un elemento clave del cerebro humano, lo que le llevó a afirmar que existe una ‘gramática universal’, una misma manera en que todo los humanos utilizamos el lenguaje.

"Restringen la comunicación a la experiencia inmediata", explica Everett. Dicho de otro modo, los Pirahã serían unos empiristas radicales, apologetas del ‘carpe diem’, incapaces de abstraerse y crear ficciones. De hecho, carecen también de arte, pintura o escultura.

Ante tantas "limitaciones" del lenguaje de los ‘cabezas rectas’, es inevitable preguntarse si no es una discapacidad lo que define a estos indios. "Nadie debería extraer la conclusión de que el lenguaje Pirahã es primitivo —escribe Everett—. Tiene la morfología verbal más compleja de la que yo sea consciente y un perturbadoramente complicado sistema prosódico. Los Pirahã son la gente más brillante, agradable y divertida que conozco. La ausencia de ficción formal, mitos, etcétera, no significa que no jueguen, mientan o no puedan hacerlo. De hecho, disfrutan mucho haciéndolo, particularmente a mis expensas, siempre con buena intención. Cuestionar las implicaciones de la lengua Pirahã para el diseño del lenguaje humano no equivale a cuestionar su inteligencia o la riqueza de su conocimiento y experiencia cultural".

Quienes han comenzado a cuestionar el trabajo de Everett, en especial tras la publicación de un artículo en la revista 'New Yorker', son otros lingüistas, sobre todo los discípulos de Chomsky del Massachussets Institute of Technology, que le acusan de elaborar no una teoría sino una hipótesis que definen como "científicamente frágil", además de publicar datos y conclusiones que discrepan con las de otros investigadores.

29 de junio de 2008

Estudio del significado en la gramática actual*

Guillermo Lorenzo Gonzales
Universidad de Oviedo

Noam Chomsky comienza sus artículos más recientes (reunidos ahora en el volumen The Minimalist Program, 1995) caracterizando a la gramática de las lenguas naturales como un mecanismo cuya tarea primordial consiste en establecer conexiones entre sonidos y significados. No es ésta, desde luego, una idea que desembarque radicalmente a la Gramática Generativa de otros enfoques teóricos. Se trata, en realidad, del punto de partida para cualquier investigación sólida sobre los fundamentos y el funcionamiento del lenguaje humano. Un aspecto de la cuestión que sí puede considerarse, en cambio, como una "marca de casa" del generativismo es la importancia concedida a la sintaxis como elemento mediador en el establecimiento de tales conexiones, al extremo de que al funcionamiento de la gramática de las lenguas se atribuye el siguiente esquema:


Este esquema implica que el significado de una oración resulta, en parte, de la aportación semántica individual de cada una de las palabras que participan en ella y, en parte, de las relaciones sintácticas que mantienen entre sí. Algo semejante ocurre en el dominio del sonido, pues la pronunciación de una oración no se basa tan sólo en las instrucciones fonológicas suministradas por cada una de las palabras. También aquí ocurre que el modo de relacionarse entre éstas determina efectos sonoros del tipo prosódico o suprasegmental.

Ateniéndonos al plano de significado, lo anteriormente dicho implica la existencia de dos campos fundamentales de estudio relacionados con el significado lingüístico. De un lado, el estudio del significado de las palabras consideradas individualmente; por otro lado, el estudio de la aportación de las relaciones sintácticas al sentido global de las oraciones.En el primero de estos dominios, son dos, a su vez, los temas que han ocupado primordialmente a los generativistas:
En primer lugar, la cuestión del sistema de representación en que se apoya la relación de cada palabra con la gama de entidades, estados o situaciones del mundo que está capacitada para nombrar. Este puede considerarse como un empeño común a otros planteamientos teóricos.
En segundo lugar, la idea de que la representación del significado de una palabra es, al mismo tiempo, un sistema de instrucción para la sintaxis, idea que puede considerarse como genuinamente generativista.
La integración de estos dos asuntos en una línea de investigación única es uno de los logros más importantes del trabajo de Ray Jackendoff en obras tan trascendentales como Semantics and Cognition (1986) y Semantic Structures (1990). Su idea clave es que el significado de una palabra consiste en una representación articulada en entidades conceptuales, cada una de las cuales puede implicar la participación de uno o más actores. Así, la estructura léxico-conceptual de un verbo como romper implica una primera entidad conceptual relacionada cor una actuación intencional de un sujeto, y una segunda entidad relacionada con un cambio de estado sufrido por una determina da entidad.
Forma igualmente parte de la estructura léxico-conceptual la conexión de carácter causal entre una y otras entidades. De un modo necesariamente simplificado, podemos captarlo en una representación como la siguiente:


[CAUSA (x) [ESTADO1 (y) > ESTADO2 (y)] ]


Cada una de las entidades conceptuales presentes en estas representaciones formaría parte de un vocabulario finito de elementos de naturaleza mental. La representación propuesta arriba no es sólo una descripción del significado del verbo romper; es, además, tal como se sugería arriba, una instrucción de carácter sintáctico, pues informa, por ejemplo, del número mínimo de posiciones que debe proveer la sintaxis de cara a la construcción de una oración correctamente formada en torno al verbo en cuestión. En concreto, la sintaxis debe proporcionar, como mínimo, una posición por cada una de las variables diferentes que aparecen en la representación, dos en este caso concreto.
El segundo de los dominios de investigación apuntados arriba, el de la contribución de la sintaxis al sentido, ha sido un tema distintivo del generativismo desde sus primeros desarrollos. Un empeño muy característico de los generativistas ha consistido en aclarar el fundamento sintáctico de muchos efectos de sentido y relaciones semánticas (ambigüedad, sinonimia, entrañamiento, etc.). Por ejemplo, la ambigüedad de una oración como llegaron los profesores de Oviedo es explicada por el hecho de que esa disposición lineal de elementos es compatible con dos organizaciones jerárquicas de tales elementos:


[SV llegaron [SN los profesores [SP de Oviedo]]]
[SV llegaron [SN los profesores] [SP de Oviedo]


En el primer análisis, el SP de Oviedo forma parte del SN cuyo núcleo es profesores; en el segundo, el mismo SP se relaciona directamente con el verbo llegaron. Al primer análisis le corresponde una interpretación según la cual se habla de profesores oventenses; la interpretación del segundo sólo entraña que Oviedo es el punto de partida de los profesores en cuestión.
Quisiera referirme, para finalizar, a una interesante línea de trabajo que trata de fundir en uno solo los dos dominios de investigación trazados arriba. Se trata del trabajo (aún inédito en su mayor parte) de Kenneth Hale y Samuel J. Keyser sobre las llamadas "estructuras léxico-racionales". Ha de valorarse que la gramática generativa se desenvuelve dentro del paradigma de indagación sobre la mente que conocemos como "teoría representacional". Esta teoría asume que la mente es un complejo de mecanismos capacitados para procesar sistemas de símbolos y de relaciones entre esos símbolos. Si reparamos en el tipo de representaciones léxico-conceptuales vistas arriba al glosar el trabajo de Jackendoff, y consideramos asimismo el tipo de representaciones atribuidas a la sintaxis, concluiremos que las lenguas naturales son, a los Ojos de los generativistas, sistemas capacitados para procesar, al menos dos tipos de representaciones de naturaleza diversa. Recordemos brevemente que las relaciones básicas reconocidas por los generativistas en el terreno de la sintaxis son los que figuran en el siguiente esquema:
Los símbolos relacionados de este modo no son sino las diferentes categorías gramaticales y sus sucesivas proyecciones.
De acuerdo con el viejo precepto metateórico de que optar por lo más simple es optar por lo más probable, un modelo gramatical que maneje no dos, sino un único tipo de representaciones, deberá contar en principio con mayor crédito teórico que su rival. Esto es, precisamente, lo que se han propuesto Hale y Keyser: mostrar que el procedimiento de representación del significado de la palabra no es otro que el procedimiento de representación de las relaciones sintácticas. Así, consideran que a cada una de las unidades conceptuales que describen el significado de una palabra le corresponde canónicamente una determinada categoría gramatical: romper, por ejemplo, consta en su definición de una primera entidad causal cuya categoría es la verbal (nomra un "hacer", un "actuar" sobre algo), de una segunda entidad que expresa un estado resultante de naturaleza igualmente verbal, y de una última entidad de tipo adjetival que nombra las características de ese estado resultante. Consideran, por otro lado, que la relación semántica entre estas entidades se expresa mediante los patrones básicos de relación sintáctica. En conclusión, el contenido léxico de un verbo como romper consistirá, bajo estos supuestos, en una representación como la siguiente:
La aplicación de un proceso morfológico de incorporación del adjetivo en el verbo de estado, y de ambos en el verbo causal, dará lugar a la forma léxica superficial romper, como en Juan rompió la ventana, donde Juan y rompió la ventana, donde Juan y la ventana se insertan en las posiciones de especificado de cada uno de los núcleos verbales primitivos. La incorporación, únicamente, del verbo, de estado en el causal nos daría la plantilla para una oración como Juan dejó la ventana rota: en este caso, dejar actúa como verbo auxiliar, y en la posición de núcleo adjetival se inserta un verdadero adjetivo, que aporta el verdadero contenido de la relación entre Juan y la ventana. La (cuasi) sinonimia entre estas dos oraciones queda captada por la atribución de la misma plantilla de relaciones léxico sintácticas a cada una de ellas.
En conclusión, los grandes temas de la semántica generativista se concentran, por un lado, en la incidencia de la sintaxis en el significado y, por otro lado, en la indagación del sistema en que se apoya la representación del significado de las palabras, sistema que podría potencialmente contener el propio armazón sintáctico de las oraciones. ¿Dónde queda en todo este panorama teórico el célebre santo y seña generativista de la "autonomía de la sintaxis"- Acaso haya que asumirlo como una renuncia (menor, en cualquier caso) del programa generativista. Con todo, es éste un episodio parcial en el que percibimos una pauta mucho más general de la evolución del generativismo, dispuesto ahora a relativizar la propia autonomía de la gramática, y a entroncarla más sólidamente en el sistema de módulos y mecanismos de la mente.
En este contexto, sería ciertamente contradictorio que la arquitectura interna de la gramática constara de sistemas tan aislados y autónomos como originalmente se pretendió.
________________________
* Texto de autor en base a la conferencia del 26/09/96 en la Escuela de Lingüística de la UNMSM.
En: Alma Mater, 15, Fondo Editorial de la UNMSM, 137-140. 1998.

31 de mayo de 2008

Semántica de los mundos posibles

Stephanie Gonzales Quiroz
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Joel Armando Zavala Tovar
Pontificia Universidad Católica del Perú



Para hacer frente a las desventajas que presenta la teoría referencialista del significado, se han ido proponiendo nuevas distinciones que permitan dar cabida a algunos de los fenómenos que quedaban excluidos. Por ejemplo, para evitar algunos de los problemas, hay que conceder que el referente no tiene que ser necesariamente una entidad física, entonces, la relación de referencia no puede solo limitarse a lo que solemos llamar “mundo real”, sino que puede establecerse también con respecto a mundos imaginarios, los que creamos cuando hablamos de posibilidades o deseos, o los que se construyen en los relatos de ciencia ficción. (Escandell, 2004).

Estos mundos imaginarios, conocidos como mundos posibles, se originan dentro de la lógica modal para incorporar los conceptos ontológicos de necesidad y posibilidad con el fin de explicar algunos problemas asociados a la relación entre la expresión lingüística y el referente.

La noción de mundos posibles dentro de la teoría del significado permite considerar la existencia de entidades que no forman parte del mundo real. De acuerdo con Escandell (2004), hablamos de mundos posibles cuando nos referimos al “mundo de los sueños y de las cosas que suceden en él, a una persona que está encerrada en su mundo (en el de sus pensamientos); o concebimos los recuerdos como un mundo al que viajamos con la imaginación; los viajes en el tiempo a que nos tiene acostumbrados la ficción cinematográfica no son sino viajes a otros mundos diferentes del real”.

Para ejemplificar la aplicación de la semántica de los mundos posibles mostraremos algunos enunciados:

1. El amor alimentaba su ser.
2. Mostraba su lado oscuro.
3. Deseo volver a Springfield.
4. El 30 de febrero moriré.

En los casos presentados, las expresiones resaltadas (en letra cursiva) no tienen un referente en la realidad. Las dos primeras oraciones aluden a entidades abstractas; en (1) se atribuye al amor la capacidad de alimentar, mientras que en (2) se asume que el lado oscuro puede ser visible. En (3) y (4) la referencia está asociada con acontecimientos imaginarios; en (3) Springfield representa una ciudad imaginaria, en tanto que en (4), la expresión “30 de febrero” está asociada con una fecha no existente en el mundo real.

Como vemos en estos casos, la semántica de los mundos posibles permite asociar las expresiones lingüísticas —que no poseen referentes dentro del mundo real— con referentes posibles en otras realidades, lo que permite ir más allá de una teoría referencialista limitada a los objetos o entidades reales pertenecientes a un único universo.

Por último, de acuerdo con Escandell (2004): “un mundo posible es un constructo semántico que establece todas las situaciones y relaciones posibles en el universo del discurso”, es decir, la posibilidad que tiene el hablante de establecer la referencia de las expresiones dentro su potencial discursivo.

Referencias:


Escandell, Victoria. 2004. Fundamentos de la semántica composicional. Barcelona, Ariel.

Lyons, John. 1997. Semántica lingüística. Barcelona, Paidós.

Ortiz de Landazuri, Carlos. “Recensión del compromiso esencialista de la lógica modal. Estudios sobre Quine y Kripke” en: Anuario Filosófico, págs. 234-238.

Vásquez, Adolfo. “Semántica de los mundos posibles”. http://www.filosofia.net/materiales//portada.htm.

25 de mayo de 2008

Marco Martos habla sobre el lenguaje peruano

Con motivo del Día del Idioma, el doctor Marco Martos Carrera, presidente de la Academia Peruana de la Lengua, fue entrevistado por el diario El Comercio para dialogar sobre el tema del lenguaje peruano. A continuación les muestro el video de la entrevista que se encuentra en la página de la Academia Peruana de la Lengua. Espero que lo disfruten.

Véase también: Los castellanos del Perú y Sobre el carácter del español y el lenguaje peruano

Joel Armando Zavala Tovar

18 de mayo de 2008

Fundamentos de la gramática generativa

Recensión de Fundamentos de la teoría gramatical de FERNÁNDEZ, María y Alberto ANULA (1998)

Joel Armando Zavala Tovar

Cerebro, mente y lenguaje.
Los estudios realizados dentro de las ciencias del cerebro y las ciencias de la mente guardan estrecha relación con los estudios del lenguaje. Actualmente, muchas de las investigaciones realizadas en las ciencias del cerebro y las ciencias de la mente influyen o apoyan muchos de los trabajos realizados en lingüística, en la medida en que estos proveen elementos que permiten una mayor comprensión de la facultad del lenguaje. Las ciencias de la mente, por un lado, intentan determinar las propiedades y estados de la facultad lingüística. Por otro lado, las ciencias del cerebro tratan de descubrir los mecanismos cerebrales que hacen posible la materialización de las propiedades y estados de la facultad del lenguaje.

Tanto las ciencias de la mente como las ciencias del cerebro se asocian la denominada ciencia cognitiva que es el lugar donde se deben localizar los estudios lingüísticos, pues, la facultad del lenguaje es, en última instancia, un órgano mental.

El neocartesianismo.
De acuerdo con el racionalismo cartesiano, el dualismo alma-cuerpo sería equivalente a mente-cerebro. Tanto cerebro como cuerpo constituyen la sustancia material, en tanto que mente y alma constituirían la sustancia espiritual o la sustancia pensante que es independiente al cuerpo. El neocartesianismo se aleja de esta concepción. El neocartesianismo propone, en primer lugar, rebatir el planteamiento dualista mente-cuerpo, pues, presenta escasa realidad conceptual, incluso no existe una teoría que permita delimitar claramente qué entidades son cuerpo y que otras quedan al margen de la misma. En segundo lugar, se percata de la existencia de una contradicción interna al discurso cartesiano; Descartes consideraba que el alma era la encargada de la conducta del cuerpo, es decir, las actividades que ejecutaba el cuerpo eran producto de las tareas cognitivas del alma, no obstante, existe contradicción, pues, Descartes asumía que el alma o la mente no formaba parte del mundo físico, pero ejercía fuerza necesaria para mover objetos físicos, por tanto, no podía interactuar con la materia.

En suma, el cartesianismo trata de recuperar el pensamiento cartesiano salvándolo de las objeciones y contradicciones presentadas, no consiste solo en despojarla del aparente dualismo, sino también de proveer una explicación reduccionista de los fenómenos que se investigan.

El lingüista aborda el estudio del lenguaje desde una perspectiva mentalista y teórica. Mentalista porque estudia los estados de la mente que configuran facultades mentales como la facultad lingüística y teórica, porque postula principios y propiedades para caracterizar dicha facultad innata. El lingüista estudia la mente/cerebro a través del estudio del lenguaje, en particular, de la lengua-i, esto es, lengua interna, intensional (con “s”) e individual. Interna, porque forma parte de la mente/cerebro, individual porque se encuentra en cada uno de los individuos e intensional porque se trata de una caracterización específica de una cierta función que genera descripciones estructurales.

El neocartesianismo chomskyano emplea dos problemas fundamentales para dar validez y rigor a sus postulados. Estos problemas se conocen como el Problema de Platón y el Problema de Descartes.

El problema de Platón o también conocido como el de la pobreza de estímulos se refiere a que cómo un niño a pesar de tener estímulos muy limitados -datos lingüísticos primarios (PLD)- puede alcanzar el conocimiento lingüístico con rapidez. Esto hace suponer que dicho conocimiento forma parte de la dotación genética, es decir, en palabras de Chomsky: “la solución al problema de Platón ha de estar basada en el atribución de principios fijos de la facultad del lenguaje como parte de la herencia biológica. Estos principios reflejan la forma en que funciona la mente, dentro de la facultad del lenguaje” (Chomsky, 1988).

El problema de Descartes forma parte de la pregunta de cómo usamos el conocimiento lingüístico. De acuerdo con Chomsky, esta incógnita presenta dos aspectos “el de la percepción y la producción. Es decir, se trata de saber cómo la gente que ha adquirido una lengua utiliza este conocimiento para comprender lo que escucha y expresar sus pensamientos” (Chomsky, 1988).

Teoría lingüística y gramática.
Debido a que dentro del campo lingüística existen diversos tipos de estudio del lenguaje, resulta comprensible que las teorías que abordan uno u otro enfoque utilicen los términos de teoría lingüística y gramática con ligeras diferencias que a veces pueden resultar contradictorias. En los inicios de la gramática generativa, incluso, ambos términos fueron empleados con cierta ambigüedad. Gramática fue usado para referirse tanto al procedimiento generativo como a la teoría realizada por los lingüistas de dicho sistema cognitivo. De igual manera, la expresión teoría lingüística se utilizó para aludir al estado inicial de la facultad del lenguaje y a las teorías de los lingüistas sobre este componente innato de la mente cerebro (Chomsky, 1991).

Los conceptos de teoría lingüística y gramática deben entenderse del siguiente modo: gramática es la teoría de los lingüistas acerca de la lengua-i, en tanto que el término teoría lingüística o Gramática Universal (GU) se refiere a la teoría de los lingüistas sobre el estado inicial de la facultad del lenguaje (Chomsky, 1991).

El estudio del conocimiento lingüístico.
El objeto de estudio fundamental de la gramática generativa es el conocimiento lingüístico que posee el hablante de una determinada lengua, esto es, su competencia lingüística. La gramática generativa propone tres preguntas básicas en torno a la naturaleza, el origen y el uso del conocimiento lingüístico:

a) ¿en qué consiste el conocimiento del lenguaje?
b) ¿cómo se adquiere tal conocimiento?
c) ¿cómo se utiliza?

La respuesta a a) consiste caracterizar gramática particulares, es decir, la lengua que cada individuo habla sobre el trasfondo de un patrón general al que supuestamente se remiten todas las gramáticas. La respuesta a b) consiste en determinar lo que se conoce como facultad del lenguaje. La cuestión c), por último, quizás sea la más oscura e indeterminada en los desarrollos actuales de la teoría gramatical. La respuesta adecuada deberá abarcar seguramente otras capacidades de la mente diferentes de la propiamente lingüística. (Lorenzo, 1996).
La facultad lingüística y la lengua-i

La lengua-i es el resultado de la modificación del estado inicial (Ei), este estado se va modificando hasta llegar a un estado estable (Ee) que equivalente a la lengua-i. La lengua-i es el resultado de la interacción de dos factores: el estado inicial y la experiencia. El estado inicial (Ei) se halla genéticamente determinado y se concibe como un “mecanismo de adquisición de lenguas que procesa la experiencia como input y genera lengua como output. Adecuando esta explicación al modelo P&P podemos decir que el estado inicial de la facultad del lenguaje es una “red fija de circuitos conectada a un tablero de interruptores”. La red son los principios del lenguaje y los interruptores son los parámetros que se encuentran determinados por los datos de la experiencia (Chomsky, 1996). Cada lengua tiene una manera de fijar los interruptores, por más pequeños que estos sean pueden generar una gran cantidad de outputs. (Citado por Zavala, 2008).

El mentalismo y la modularidad.
La gramática generativa asume una concepción mentalista para el estudio del lenguaje que es opuesta a una concepción conductista. La concepción conductista no concede ninguna entidad real a la facultad lingüística sino que su foco de atención es la experiencia lingüística. La concepción mentalista de la gramática generativa considera que la facultad lingüística se halla genéticamente determinada y que se desarrolla a través de la fijación de parámetros.

Otra de las bases de la gramática generativa es la de concebir la facultad del lenguaje como un módulo de la mente que, a su vez, presente en su arquitectura interna submódulos encargados de la computación lingüística.

A continuación mostraremos la teoría de la modularidad propuesta por Fodor para posteriormente explicar cómo se concibe ésta en el marco de la gramática generativa. De acuerdo con Fodor, la teoría de la modularidad de la mente consta de las siguiente propiedades:
a) Especificidad de dominio, que consiste en que existen mecanismos psicológicos que se caracterizan para actuar sobre dominios estimulares diferenciados a través de computaciones idiosincrásicas. Pongamos el caso de la facultad del lenguaje; esto significa que el módulo de lenguaje opera con información particular que no comparten otros módulos, es decir, representaciones lingüísticas.

b) Obligatoriedad del funcionamiento y rapidez de ejecución, hace referencia a que estos sistemas se ven constreñidos a operar siempre que puedan hacerlo, siendo insensibles a nuestras necesidades. Ello implica un considerable ahorro computacional, dado que los procesos que llevan a cabo están exentos de contenido inteligente, en el sentido de que no son reflexivos ni tienen capacidad decisoria.

c) Limitación de acceso, esta propiedad se refiere a que los sistemas centrales están restringidos al tipo de representaciones generadas por los sistemas modulares a las que pueden acceder. En el caso de la facultad lingüística, la FF (Forma Fonética) como la FL (Forma Lógica) suministran información a los sistemas de ejecución Articulatorio-Perceptual (A-P) y Conceptual-Intensional (C-I), respectivamente, haciendo posible la conexión entre el sistema lingüístico y otros sistemas, no obstante, sabemos que ambos niveles de representación (FF y FL) han sido derivados de la sintaxis, sin embargo, esta representación sintáctica no se muestra, se hace invisible, en otras palabras, está restringida o presenta limitación de acceso con otros sistemas modulares.

d) Encapsulamiento informativo, también llamado autonomía funcional, se refiere a que cada sistema modular opera de forma completamente independiente del sistema central y del resto de los sistemas modulares. En otras palabras, un sistema modular es un sistema autónomo en el doble sentido de no recibir influencia de otros módulos o del sistema central y de acceder a un tipo particular de información y sólo a este tipo. Así, dentro de la gramática, el componente sintáctico, fonológico y semántico actuaran sobre representaciones sintácticas, fonológicas y semánticas, respectivamente, no de otro modo.

e) Superficialidad computacional, esta propiedad debe entenderse como que los representaciones de salida de los módulos son representaciones preliminares y, por tanto, incompletas de los estímulos que el sistema cognitivo identifica o reconoce. El reconocimiento completo de los estímulos se lleva a cabo en los sistemas centrales.

f) Arquitectura neural fija y compacta, se refiere a que los sistemas modulares, como la facultad del lenguaje, se encuentran localizados anatómicamente en determinadas partes del cerebro.

g) Pautas de deterioro específicas, esta propiedad nos dice que si existe una red neural fija y compacta, cualquier lesión provocada en una parte específica del cerebro, por ejemplo, el área de Broca o en la sustancia blanca subyacente, debería generar trastornos en el habla espontánea, pero sin dañar la comprensión, en tanto que una lesión en el área de Wernicke producirá pautas de deterioro opuestas a las anteriores y caracterizadas por una buena fluidez en el habla y una limitada comprensión.

h) Carácter innato, esto es que los módulos se hallan determinados de forma endógena y se activan por estimulación ambiental. Así, en el caso de la facultad lingüística, esta es innata y constituye un módulo mental.

El conocimiento lingüístico y la modularidad.
Hasta el momento hemos tratado los aspectos de la modularidad desde la propuesta de Fodor. Ahora nos ocuparemos de precisar la modularidad en el marco de la GG, teniendo en cuenta que ahora no nos referiremos a la estructura de la mente, sino a la del conocimiento. Esta diferencia permite situar la modularidad en niveles distintos. Por un lado, la perspectiva de Fodor se aplica a los sistemas de entrada (o sistema perceptivos) y pretende dar cuenta del uso lingüístico. En cambio, para Chomsky, la noción de modularidad no debe limitarse a los sistemas de entrada sino que debería incluir los sistemas de salida. Lo que diferencia tal vez de forma más clara ambas teorías es que el concepto de modularidad de Chomsky se aplica al conocimiento lingüístico y no al uso de ella. Ahora bien, estos módulos interactúan entre sí ; lo que está en contra de alguna de las propiedades propuestas por Fodor a los sistemas modulares.

Según Van Rjemsdjik y Williams (1986), “los componentes de la gramática tienen sus propias reglas y principios” pero su actuación no es totalmente libre, dado que se relacionan de un modo estrecho al funcionar interactivamente. En conclusión, la interacción de estos sistemas no va en contra de la autonomía de los mismos en la teoría de Chomsky, aunque resultaría problemática desde la visión fodoriana de la autonomía funcional.

Bibliografía.
Chomsky, Noam. 1988. Language and Problems of Kknowledge. Cambridge, MIT. (trad. esp.: El lenguaje y los problemas del conocimiento. Madrid, Alianza, 1989).

Chomsky, Noam. 1991. “Linguistics and Adjacent Fields: A personal view”, en Kasher, A. 1991. The Chomskyan Turn. Cambridge, Basic Blackwell.

Chomsky, Noam. 1996. “Nuestro conocimiento del lenguaje humano: perspectivas actuales”. Chile, Universidad de Concepción.

Fernández Lagunilla, María y Alberto Anula Rebollo. 1998. Sintaxis y cognición. Introducción al conocimiento, el procedimiento y los déficits sintácticos. Madrid, Síntesis.

Lorenzo, Guillermo. 1996. Introducción a la sintaxis generativa. Madrid, Alianza.

Van Rjemsdjik y Williams. 1986. Introduction to the Theory of Grammar. Cambridge, MIT. (trad. esp.: Introducción a la teoría gramatical. Madrid, Cátedra, 1990).

Zavala, Joel. 2008. “Biolingüística”, en Habla, 2, págs. 2-4 y en Linguistics Blog, http://joelzavalatovar.blogspot.com/2008/03/biolingstica.html.

13 de mayo de 2008

Vota por Noam Chomsky para el ránking de los intelectuales más influyentes

La votación
La revista estadounidense Foreign Policy plantea una lista de 100 intelectuales de todo el mundo de los cuáles 20 serán seleccionados a partir de un criterio de votación por Internet. La lista de los 20 intelectuales más influyentes de la sociedad actual será publicada en la edición de julio y agosto de dicha revista. Entre los 100 candidatos propuestos para la votación se encuentra el profesor Noam Chomsky, lingüista y activista político, quien anteriormente ya había sido considerado como el intelectual más influyente de la sociedad actual por Prospect y New York Times.

¿Noam Chomsky?
Como sabemos, Chomsky, está en contra de la fabricación de conciencias por parte de los medios de comunicación, es decir, de ocultar la verdadera información y mostrarnos solo lo que a dichos medios les conviene con el fin de crear formas de pensar detrás de las cuáles se ocultan atrocidades, violaciones de derechos, etc. Esta crítica de los medios fue lo que hizo inicialmente que muchos medios de comunicación estadounidenses hicieran que Noam Chomsky no sea conocido por todas las personas como debería ser, es decir, los medios ocultaban el pensamiento y las críticas de Chomsky porque lo veían como un peligro para lograr sus fines, ejemplo de esto es la admisión a regañadientes del New York Times de Noam Chomsky como el intelectual más influyente de la sociedad actual del siglo XXI, pues, este es uno de los principales medios que pertenece al gobierno de los Estados Unidos al que Chomsky ha criticado duramente, particularmente, por el sistema regido por George Bush.
Chomsky es consciente de que la labor de los intelectuales es educar y hacer conocer a las demás personas la verdad de la información y crear una sociedad más justa y democrática en la que no exista creación de conciencias, sino que propicie la libertad de pensamiento. Chomsky es pues el intelectual que nos hace abrir los ojos y nos muestra la verdad detrás de toda la publicidad y el entramado político de los diarios.
Como lingüista, Noam Chomsky, es el creador de una de las teorías más importantes de toda la lingüística, me refiero a la gramática generativa, cuya asunción fundamental es el innatismo del lenguaje. Este tipo de gramática creada por Chomsky considera que el niño viene al mundo dotado de un mecanismo, llamado facultad del lenguaje, que hace posible que el niño aprenda una lengua concreta, es decir, chino, español, japonés, etc. La gramática generativa nace en 1957 con la publicación de Estructuras Sintácticas, a partir de ahí se ha venido desarrollando hasta la actualidad, este desarrollo podemos dividirlo en cuatro grandes etapas llamadas Teoría Estándar, Teoría Estándar Extendidad, Teoría de Principios y Parámetros y El Programa Minimalista (estado actual de la gramática generativa).

Véase también:
¿Cómo votar?
Ingrese a Foreign Policy. Luego, escoja a sus 5 candidatos. Haga clic en 'Submit votes'. La página le pedirá que proponga un candidato. Luego de hacerlo, registre su corre electrónico. Por último, solo haga clic en 'Vote'.
A continuación les muestro un video del diario Peru.21 de cómo poder votar por Noam Chomsky y otros intelectuales.



29 de abril de 2008

Testimonio del profesor Rodolfo Cerrón-Palomino

El año pasado en la clausura del VII Diálogo de Estudiantes de Lingüística organizado por la Facultad de Letras y Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú tuve el agrado de conocer a uno de los lingüistas más versados en lo que se refiere a la lingüística andina, me refiero al profesor Rodolfo Cerrón-Palomino. Él, muy amablemente, decidió conversar con nosotros, un grupo de estudiantes de la Universidad de San Marcos, sobre variados temas de la lingüística y otros sobre su vida profesional. Durante la conversación surgieron preguntas referidas a sus trabajos dentro del quechua huanca, su motivación por el estudio de la lingüística, principalmente, por el estudio de la lingüística andina, algunos datos sobre su infancia y su situación como hablante de quechua o ,como refiere Xavier Albó (1), de hablante cuasi nativo del quechua central huanca. A todo esto, me encontré con este video que repite muchas de las ideas que compartimos en aquella conversa con el profesor Cerrón-Palomino y que me parece interesante compartir con todos ustedes, espero que lo disfruten.

Fuente: Videos PUCP

(1) Véase Cerrón Palomino Rodolfo. 2008. Quechumara. Estructuras paralelas del quechua y del aimara. Bolivia, Plural Editores. pág. 20.

21 de abril de 2008

El hombre de Neanderthal vuelve a hablar

Ha sido sin duda un silencio prolongado, puesto que nadie ha oído su voz durante los últimos 40.000 años, pero hoy el extinto hombre de Neanderthal está hablando, o al menos, un sintetizador instalado en una computadora lo hace por él.
Robert McCarthy, un antropólogo de la Florida Atlantic University, en Boca Raton, sur de Estados Unidos, reconstruyó el tracto vocal del hombre de Neanderthal para simular su voz y dice que a estos primitivos seres humanos les faltaban algunos sonidos básicos.
Estos sonidos permiten que hablantes con tractos vocales con tamaño diferente al del hombre de Neanderthal puedan entenderse, dijo McCarthy, en un discurso en la reunión anual de la American Association of Physical Anthropologists en Columbus, en el estado norteamericano de Ohio, el 11 de abril.

«Ellos debían hablar en forma bastante diferente. No hubieran tenido cómo pronunciar algunos de esos sonidos básicos que constituyen la base del lenguaje hablado», dijo.
En los años setenta, el lingüista Phil Lieberman, de la Brown University en Providence, Rhode Island, infirió las dimensiones de la laringe de un hombre de Neanderthal con base en su calavera. Su equipo concluyó que este hombre no habría contado con la sutileza del lenguaje humano moderno. Algunos investigadores criticaron este hallazgo, citando pruebas arqueológicas de una cultura oral y también errores en la reconstrucción original del tracto oral por Lieberman.

Pero un lingüista del equipo de McCarthy, inmutable ante las críticas, simuló el habla de Neanderthal con base en las reconstrucciones de los tractos vocales de tres hombres de Neanderthal. Los fósiles de 50.000 años fueron llevados desde Francia.
Modelando el tracto vocal del hombre de Neanderthal, el equipo de McCarthy logró producir un sonido como habría pronunciado la e, pero proyecta simular el sonido de una frase entera tal como habría sido producida por uno de esos ejemplares. Escucha la simulación de McCarthy de una voz neanderthal.

En contraste con la «e« del hombre moderno, la lengua del Neanderthal no tiene marcas distintivas, según la simulación computadorizada. Aunque esta diferencia lingüística sea sutil, puede haber limitado el habla del hombre de Neanderthal, dice McCarthy. Escucha la simulación de la voz de un humano moderno.

El gen del lenguaje
Esta conclusión no coincide con el tamaño del cerebro del Neanderthal, lo suficientemente grande como para haberle permitido adaptarse al lenguaje, dice Erik Trinkaus, un antropólogo de la Washington University de St Louis. «En definitiva, lo que importa no es la anatomía de la boca sino el control neuronal sobre ella».

El hombre de Neanderthal tenía el gen que se ha dado en llamar «del lenguaje», afirma Trinkaus, con base en descubrimientos de investigadores que el año pasado descubrieron que este antepasado nuestro contaba con una versión del gen que en los seres humanos actuales se llama FOXP2.

Las personas que no tienen ese gen sufren disturbios del lenguaje y, por otra parte, los seres humanos tienen una versión de este gen que es diferente de las de los otros animales, incluyendo los chimpancés, nuestros parientes más cercanos.

Por otra parte, algunas evidencias genéticas indican que el lenguaje modeló la evolución de los seres humanos en los últimos milenios. John Hawks, un antropobiólogo de la Universidad de Wisconsin en Madison, también habló en el encuentro de Ohio, donde dijo que algunos genes importantes para la audición han cambiado rápidamente en los seres humanos modernos, quizá porque los genes lo ayudaron a elaborar nuevos y más complejos lenguajes.

«Algo ha cambiado en los últimos 40.000 años», afirmó. «Tal vez porque nuestros oídos se han tornado más sensibles para percibir sonidos que se han venido modificando en los últimos milenios».

20 de abril de 2008

El pensamiento complejo de la gramática generativa

Joel Armando Zavala Tovar
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
joelzavalatovar@hotmail.com
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"Mi andadura se ha visto marcada por sucesivas
reorganizaciones de mi modo de pensar"

Edgar Morin

En este breve artículo trataré algunas ideas básicas de la gramática generativa que permiten asociar la teoría lingüística con el paradigma de la complejidad propuesto por Edgar Morin. Para lograr estos fines, empezaré explicando en qué consiste dicho paradigma para posteriormente ir relacionando dichos conceptos con los de la gramática generativa.

Paradigma de la complejidad.

El paradigma de la complejidad es un paradigma epistemológico que consiste en una forma de conocer la realidad uniendo gran parte de los saberes fragmentados, producto del surgimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII, con el propósito de tener una visión transdiciplinar y multidimensional pero, al mismo tiempo, siendo consciente de la finitud de dicha realidad.”La ambición del pensamiento complejo es rendir cuenta de las articulaciones entre dominios transdiciplinarios quebrados por el pensamiento disgregador (…) pero sabe, desde el comienzo, que el conocimiento completo es imposible”. El pensamiento complejo, por último, postula que el estudio de la experiencia humana es, necesariamente, multifacético y supone reconocer que la mente humana no existe como una entidad divorciada del cuerpo ni desvinculada de tradiciones familiares, sociales, políticas, étnicas, culturales y que los seres humanos tienen, a la luz retrospectiva del fin de la guerra fría y del surgimiento de un mundo globalizado, un destino planetario común. (Morín, 2007).

Aplicada a las Ciencias Humanas y Sociales, la transdisciplinariedad permite constatar las continuidades y discontinuidades de los fenómenos sociohumanos integrando las explicaciones y visiones que ofrecen las nuevas Ciencias de la Complejidad. (Romero, 2003).

Gramática generativa y paradigma de la complejidad
Ahora que ya sabemos a lo que se refiere el paradigma de la complejidad. Mencionaremos algunos de los puntos en que podemos asociar este paradigma con la gramática generativa. En primer lugar, la gramática generativa, además de enfocarse en el estudio de la competencia lingüística del hablante, pone atención en algunas cuestiones fundamentales de la naturaleza de la facultad lingüística, su constitución, adquisición y uso (Chomsky, 1989). Dicha facultad lingüística al ser caracterizada como un órgano biológico, requiere del apoyo de otras disciplinas como la biología, la neurología, la psicología (por citar algunas) para tener un conocimiento más amplio y enriquecedor. En este punto, observamos que esta teoría lingüística no opera solo dentro del dominio de las ciencias lingüísticas sino que integra a otros campos del conocimiento para tener un mayor conocimiento de su objeto de estudio, aquí estamos frente a uno de los principios del pensamiento complejo: la transdisciplinariedad.

En segundo lugar, este tipo de gramática emplea para la descripción de la computación lingüística una serie de símbolos que provienen de la matemática y la lógica (reglas de estructura de frase, notaciones de estructuras barradas, función Xn-1 en la Teoría de la X-Barra, etc.) y un conjunto de asunciones fundamentales como el innatismo y el naturalismo de la facultad lingüística, provenientes de la filosofía, a lo que dentro del pensamiento complejo se denomina: pensamiento sistémico, que a diferencia de la transdisciplinariedad, se asocia dentro de la teoría misma y no con las disciplinas necesarias para enfocar el objeto de estudio: la facultad lingüística.

Finalmente, la gramática generativa, considera necesario el papel de la experiencia del hablante en la determinación de los estados de la facultad lingüística a través del establecimiento de parámetros necesarios para llegar a un estado final que es cada una de las lenguas particulares (chino, español, francés, alemán, etc.), además del reconocimiento de que la mente humana no existe como una entidad divorciada del cuerpo, sino revisemos algunos de los postulados del neocartesianismo en los que se apoya esta gramática. En conclusión, la gramática generativa es una teoría del conocimiento que representa al pensamiento complejo que es necesario para una mejor aprehensión de la realidad, en este caso, de la facultad lingüística, un órgano biológico, caracterizado a lo largo de toda una larga tradición dentro de las ciencias del lenguaje, desde la Teoría Estándar, la Teoría Estándar Extendida, el modelo de Principios y Parámetros y, actualmente, el Programa Minimista que pretende ser el acrisolamiento y una evidencia del paradigma de la complejidad dentro de las Ciencias Humanas.

Bibliografía:

Chomsky, Noam. 1989. El conocimiento del lenguaje. Madrid, Alianza Editorial.

Morin, Edgar. 2007. Introducción al pensamiento complejo. Barcelona, Gedisa.

12 de abril de 2008

¿Cuántas lenguas indígenas existen en el Perú?

El presente artículo lo leí en el blog de Nila Vigil, a la que ya hemos hecho mención antes en este blog. Este artículo, de acuerdo con Nila, está dirigido principalmente a estudiantes de lingüística y jóvenes lingüistas, por este motivo, creo conveniente postearlo aquí, que también es un blog para jóvenes lingüistas. Saludos y disfrútenlo.
Estoy segura de que no exagero si digo que hay más de mil artículos en los que se sostiene que el Perú es un país multilingüe. Pero resulta extraño que no haya tantos artículos que nos hablen del número de lenguas indígenas que se hablan en este territorio. Una de las razones puede ser porque la afirmación de que se hablan muchas lenguas no la dicen solo los lingüistas sino también los antropólogos, arqueólogos, maestros, médicos, etc. y, bueno, no esperamos que todos ellos sepan el número de lenguas que hay. ¿Cuántas lenguas indígenas existen en el Perú? es una pregunta que se esperaría puedan responder los lingüistas. Pero la cosa no es así. Los lingüistas tienen distintas opiniones al respecto porque discernir sobre cuándo estamos ante una lengua o ante una variedad dialectal tiene que ver con cuestiones de distinta índole: históricas, sociales, políticas, económicas, etc. En este artículo quiero presentarles, brevemente, el asunto de la delimitación de las lenguas indígenas habladas en el Perú.[1]

En ocasión de la presentación de su libro: “El chipaya o la lengua de los hombres del agua”, se entrevistó a su autor, el lingüista Rodolfo Cerrón:

Como han podido apreciar, cuando se le pregunta ¿cuántas lenguas se hablan en el Perú? (7’:49”), Cerrón responde:

”Tenemos muchas realmente, muchas lenguas. Es muy difícil tener una estimación siquiera aproximada porque, por otro lado, ni siquiera estamos preparados como para distinguir certeramente entre lenguas y dialectos. Esto es un tema muy debatido dentro de la lingüística. Hay distintos criterios que se manejan para distinguir una lengua de un dialecto, de manera de que las cifras siempre son aproximadas, ¿no? y estamos hablando de por los menos unas 80 o 90 lenguas.”

Esta es una afirmación pesimista de Cerrón y no es tan cierto que no se tenga siquiera una idea aproximada del asunto. Creo que si bien hay algunas lenguas en las que no se ha definido su estatuto lingüístico, hay importantes investigaciones en lo que al multilingüismo del Perú se refiere, que se basan en una tradición de investigación de lingüística amerindia que tiene muchos años.

Es cierto que los lingüistas no se han puesto de acuerdo en definir los conceptos de lengua y dialecto pero eso no debería sorprendernos, son muchos los términos en los que los lingüistas no coincidimos. Pero si aceptamos que los conceptos son “operativos”, no debemos esperar tener una idea unívoca de dialecto o de lengua para ensayar una clasificación de las lenguas que coexisten en el territorio peruano, sino que debemos ser concientes de que las clasificaciones que se den, se enmarcarán dentro de las concepciones de lengua y de dialecto que tenga el “clasificador.”

Actualmente podemos distinguir dos líneas en la clasificación de lenguas: la del Instituto Lingüístico de Verano (ILV) y la de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

El ILV considera que en el Perú se hablan 91 lenguas (ver aquí) Esta es la información que también maneja Anna Maria Ecobar: “Otro dato que necesitamos considerar es que la población quechuahablante representa el 90% de la población indígena en el Perú, que incluye a 85 lenguas indígenas (cf. Grimes 1988: 135)”. (Escobar, Anna María: Contacto social y lingüístico. El español en contacto con el quechua (disponible aquí)

Un aporte muy importante para conocer la realidad lingüística del Perú es el que nos dio Inés Pozzi Escot en su libro: el multilingüismo en el Perú (he tocado el tema acá):

En ese texto, en el que participaron más de sesentas estudiosos de las lenguas, Pozzi Escot consigna 43 lengua indígenas. En la reseña que hace Trapnell del libro de Pozzi Escot nos dice:

Una primera cuestión fundamental a la que el libro contribuye tiene que ver con la determinación del número de lenguas y familias lingüísticas que coexisten en nuestro país. Este trabajo fue iniciado por la compiladora en 1995, a pedido de los organizadores del Encuentro Panamazónico sobre Lenguas Indígenas que se realizó en Belém de Pará al año siguiente. Con los lingüistas Gustavo Solís y Fernando García asumió el encargo de elaborar un mapa de las lenguas y familias lingüísticas de la Amazonía Peruana con propósito comparativo con otros países amazónicos. El diálogo desarrollado con diversos expertos a raíz de este trabajo los llevó a sugerir cambios en el número de familias lingüísticas y de sus componentes. Como resultado de este trabajo presentaron en el encuentro de Belém de Pará un total de 17 familias (incluyendo el quechua) y 39 lenguas. En el prólogo del libro que comentamos, la compiladora indica que ha incluido la lengua sharanahua-marinahua en la familia Pano dado que su estatus como lengua está en estudio y que ha separado la lengua candoshi shapra de la familia jíbaro por recomendaciones de algunos investigadores. De tal manera, la propuesta de este libro es de 19 familias lingüísticas y 43 lenguas andinas y amazónicas. Sin embargo, como bien señala Pozzi Escot al inicio de la obra, ésta es provisional y, por tanto, abierta a nuevos cambios y ajustes por lo complejo que resulta tratar de “trazar las líneas divisorias entre un habla y otra y decidir cuántas de ellas son lenguas y cuáles dialectos de una lengua”.

La mayoría de lingüistas en el Perú sigue la clasificación propuesta por Solís, Pozzi Escot y Fernando García (que ha sido reajustada por Gustavo Solís el 2002).

Es importante señalar que si bien Cerrón nos habla de unas 80 o 90 lenguas indígenas él no se adscribe a la propuesta clasificatoria que el ILV ha propuesto para las lenguas andinas. Así, para el caso del quechua, él ha propuesto una clasificación (puede encontrarse un resumen de la misma aquí) basada en los estudios de Torero.

Pero volviendo al caso de las lenguas habladas en el Perú, la pregunta natural sería: ¿por qué hay tanta discrepancia entre el número de lenguas que da el ILV y San Marcos? Para responder a esa pregunta debemos recordar que el ILV es el sucesor del Instituto de traductores de la Biblia Wycliffe, creado por Cameron Tonwsend con el objetivo de llevar “la palabra de Dios a todos.” Lo que hacía el ILV era traducir Biblias y, además de ello, ejecutaba en los lugares en los que operaba, con anuencia del gobierno, programas de educación bilingüe de transición; es decir, programas en los que se enseñaba a los niños a leer y escribir en sus lenguas y una vez que habían aprendido esas habilidades, se les enseñaba en castellano y se dejaban las lenguas indígenas. Es muy significativa esta cita de un discurso que pronunció Cameron Townsend a raíz del décimo aniversario deL ILV en el Perú, que encontré en un artículo de Lucy Trapnell:

Autorizados por el éxito de las escuelas bilingües, podemos vislumbrar un día cuando los hermosos y complejos lenguajes que hoy estudiamos con tanto afán y encanto hayan desaparecido. El idioma oficial quedará imperante por todas partes como debe ser”

Así pues, el objetivo inmediato del ILV era traducir la Biblia, de ahí el afán por hacer tantos alfabetos como variedades dialectales se encuentran, con la idea de que mientras más “refleje” la escritura la variedad dialectal, más fácil será leerse esa Biblia.

La escritura que plantea el ILV no tiene un afán unificador, es solo una cuestión metodológica: se escribe en la lengua indígena “por ahora”, hasta que se aprenda castellano y la lengua indígena pueda olvidarse. Así vistas las cosas, se entiende porque David Stoll señala que “Los objetivos últimos de las escuelas bilingües fueron convertir a los Aguaruna en cristianos evangélicos y convencerlos de aceptar la colonización” (p.151)

Entender que se está ante distintas lenguas y proponer escrituras para cada una de estas es, como lo señala Cerrón, una muestra: “de viejas tendencias disruptivas alentadas por regionalismos estrechos así como por agentes foráneos (como el ILV) que se empeñan en exacerbar diferencias superficiales allí donde existen áreas de continuidad y unidad supralocales.”

Hemos dado una razón por la que el ILV ha considerado tantas lenguas. Hemos visto también que hay una propuesta clasificatoria de lenguas habladas en el Perú realizada desde las universidades (que se basa en una tradición académica) y creemos que esta propuesta puede darnos un punto de partida para la clasificación de las lenguas, si es que quisiéramos profundizar sobre el asunto.
Es necesaria la investigación dialectológica y es necesario también no perder de vista el hecho de que las lenguas no se clasifican solo por factores internos sino también por factores externos (recordemos que no existen los dialectos como unidades discretas sino un continuum dialectal, nos dice Romaine).

Para terminar, dos cosas:

- la pregunta de Inés Pozzi Escot en el prólogo de su libro el Multilingüismo en el Perú es “¿cómo unirnos en la diversidad si no nos conocemos?; a eso yo le añado, ¿es posible conocer nuestra diversidad si no decimos nada ante el hecho de que existan instituciones como la “Academia Peruana de la lengua” en un país que se asume como pluricultural y multilingüe? Y después nos reímos de que los gringos llamen campeonato mundial de béisbol a ese en el que solo ellos compiten.

- no es verdad que estemos incapacitados para decir cuántas lenguas hay. Es necesario despertar el interés en los jóvenes lingüistas para investigar las lenguas indígenas. Es con ese espíritu que les dejo dos materiales:


Uno de Jon Landaburu (excelente lingüística de quien me he referido en este post) que estudia el asunto de las lenguas indígenas en Colombia y que en su primera parte nos da una panorámica de la tradición clasificatoria:Clasificación de las lenguas indígenas de Colombia y el otro es el Diccionario etnolingüístico y guía bibliográfica de los pueblos indígenas sudamericanos

Buena lectura.

[1] Cuando hablo de lengua indígena me estoy refiriendo a las lenguas que entran en las clasificaciones de la lingüística amerindia. Hago esta aclaración para evitar las confusiones que puede traer para algunos el término indígena.


[2] La caracterización lingüística del quechua es ampliamente conocida: El quechua forma un inmenso continuo dialectal de más de 46 dialectos diferentes agrupados genéticamente en dos ramas. Alfredo Torero (“La familia lingüística quechua”, en: “América Latina en sus lenguas indígenas.”Caracas: Monte Ávila, 1983.) les da los siguientes nombres: Quechua I (o Waywash) y Quechua II (o Wampuy). Esta última, a su vez se divide en tres subramas: A (Yungay), B (Chinchay) y C (Meridional). Adicionalmente propuso una agrupación de las múltiples variedades empleadas en el Perú en siete supralectos según su inteligibilidad mutua.Romaine, S. “La lengua en la sociedad/ la sociedad en la lengua.” El lenguaje en la sociedad. Barcelona: Editorial Ariel, 1996.

Fuente: Insituto Lingüístico de Invierno

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